Por José Sierra
En representación de la Asociación Memorialista de Grado ‘Alcalde Carlos Barredo’
El próximo agosto se cumplirán ochenta y seis años del asesinato del último alcalde de Grado de la II República, Carlos Luis Barredo Fernández (1896-1936).
Fue éste un crimen político, sin juicio ni sentencia, perpetrado conscientemente contra el representante legítimo de la soberanía popular de Grado, en tanto elegido democráticamente; y, por eso, fue un crimen contra la democracia y la libertad del pueblo de Grado.
Carlos Barredo dedicó su vida a construir y defender un orden constitucional democrático, y su rehabilitación institucional debería ser una necesidad ética de toda la ciudadanía de Grado que se considere demócrata. Su reconocimiento y reparación resultan obligados para quienes hoy somos, en tanto sociedad civil o instituciones, herederos legítimos de las libertades por él representadas y defendidas.
En consecuencia, desde la Asociación Memorialista de Grado ‘Alcalde Carlos Barredo’ hemos propuesto al Ayuntamiento de Grado su declaración como hijo predilecto. Creemos que su honor y dignidad, que representa el de toda la ciudadanía del concejo, no puede restituirse con menos.
Por eso instamos a los concejales, que han sido democráticamente elegidos y están comprometidos con la defensa de la democracia, a los partidos políticos, a las asociaciones cívicas y a la sociedad civil en general, a que se manifiesten sobre esta propuesta y reclamen el otorgamiento de tal distinción.
Confiamos en que haya llegado el momento de reparar una injusticia postergada durante 86 años. A estas alturas, estamos convencidos de que ningún ciudadano puede sentirse incomodado por recuperar la memoria de una persona relevante de la historia democrática moscona y, a través de él, de todos los que sufrieron represión y violencia por sus ideas.
Quienes crean que tan larga ingratitud no debe prolongarse más, quedan convocados a adherirse a la propuesta.
Texto íntegro de la carta abierta «a los grupos municipales, los partidos políticos, las asociaciones cívicas y la ciudadanía de Grado»
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