Publicado el: 04 Jul 2024

Todo para el pueblo, pero sin el pueblo

Emma Álvarez Alba
Ignacio Martínez Alonso

Valle del Lago

«Todo para el pueblo, pero sin el pueblo», despotismo ilustrado, se llama.

Cuando las medidas que toman los gobiernos no tienen en cuenta la opinión de los vecinos, ni contrastan las necesidades de quienes viven o trabajan en los pueblos, éstas terminan siendo, casi siempre, medidas en contra del pueblo.

En Somiedo no se escucha a los vecinos y la participación ciudadana la entienden, en el mejor de los casos, haciéndonos llegar la información de lo que ya se ha decidido hacer, lo que ya está aprobado por orden de no se sabe quién. Claro ejemplo de esto es el «mirador del Alto La Farrapona», no hay vecino, empresario, trabajador, conservacionista, profesor, turista… que entienda el porqué de ese mirador.

Otro buen ejemplo de lo que estamos hablando es una de las medidas que recientemente se ha tomado para dar a conocer las «Reservas de la Biosfera» en Asturias, que consiste  en poner autobuses en las zonas de mayor masificación durante los meses de verano. Véase los que quieren poner en julio y agosto desde La Pola hasta Valle de Lago y Alto La Farrapona, que, a nuestro criterio, no hará más que empeorar la actual saturación que sufren estos lugares, precisamente en los meses estivales.

Esta medida, si no viene acompañada de un control y limitación de los turismos particulares, puede resultar desastrosa, pues aumentará aún más la presión de visitantes en los lugares y en los meses más saturados, lo que provocará un caos en la circulación de vehículos por estas carreteras de alta montaña.

Si vamos a lo económico, esta medida sólo traerá gente de paso, lo que no favorecerá en nada la pernoctación de los turistas en los pueblos afectados, más bien todo lo contrario. Poco beneficia también al sector local del taxi, que verá cómo este recurso se quedará en manos de grandes compañías del transporte que ninguna riqueza generarán en el concejo.   

Los empresarios de alojamientos turísticos vamos observando cómo en los últimos años las reservas disminuyen temporada a temporada, mientras que los aparcamientos se saturan con caravanas, autobuses, furgonetas y coches,

También los residentes se verán afectados y, sobre todo los ganaderos, que es, precisamente en estos meses, cuando tienen que recoger la hierba y el trajín de tractores y demás maquinaria agrícola resulta bastante inconciliable con el tráfico de autobuses y con las interminables caravanas de vehículos. Son medidas que poco ayudan a la convivencia entre foráneos y locales.

En esta democracia que tenemos, poco importa la opinión del pueblo, las necesidades reales que tiene, las cosas se hacen a golpe de ocurrencia y a petición de los más poderosos.

Si las autoridades escucharan sabrían que este año no se llenaron los alojamientos en Semana Santa, que julio está con pocas reservas y que agosto está saturado.

Si nos escucharan se darían cuenta que estas medidas no favorecen a nadie. Que se están haciendo cosas que no se deben hacer si queremos un turismo sostenible, un turismo responsable con la población local y con el medioambiente.

Los miradores artificiales sólo traen selfis. La puesta en funcionamiento de autobuses, sin otro tipo de control de coches particulares y de caravanas de gran tamaño, sólo llevan a una mayor saturación, caos y peligrosidad en nuestras carreteras. Si a ello sumamos las obras que se acaban de iniciar en una de las carreteras con más tráfico de Somiedo, precisamente ahora, cuando empieza la temporada alta, el panorama no puede ser más alentador.

Y si ponen autobuses para llevar gente a los miradores ¿De qué turismo estamos hablando?

Se ha cambiado el modelo turístico en el Parque Natural de Somiedo y las consecuencias son alojamientos vacíos y espacios saturados con gente de paso. Lo contrario a la calidad turística es cantidad turística.

No todo vale, no todo es sostenible por más que se empeñen en llamarlo así.

No hay transporte público para poder llegar al concejo, pero luego se habilitan autobuses para subir turistas a los pueblos.

Hay miradores naturales, pero se gasta dinero en miradores artificiales.

Los meses de verano, Pola de Somiedo colapsada de gente y en los pueblos los alojamientos a medio gas y los espacios saturados. ¿Qué desarrollo sostenible es este?

¿Qué tipo de despotismo no ilustrado es este?

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