Redacción/ Grau
Los vecinos de Villamejín, en Proaza, están este verano en alerta por la presencia en las inmediaciones de un oso pardo cantábrico, al que se achaca la muerte de una oveja a unos 80 metros de las casas. «Lo tenemos en el pueblo, los perros pasan las noches ladrando», señalan los vecinos, que destacan que en las noches de verano «jóvenes y mayores salen a las caleyas a sociabilizar, y el oso pasó a escasos 40 metros del centro social». Uno de los vecinos se topó con el ejemplar cuando subía en coche por la carretera a San Martín, «Estaba comiendo en la cuneta, y cuando vio al coche corrió por la carretera hasta perderse en la masa forestal que se encuentra junto al centro social y la iglesia», aseguran.
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