Beatriz Álvarez/ Grau
La artista María del Roxo inauguró ayer por la tarde su exposición “Asturias en mil colores” o «Asturias 50X50» en la Casa de Cultura de Grau.
La muestra reúne una selección de obras en las que la pintora ofrece su personal mirada sobre el paisaje, la tradición y la esencia asturiana, interpretados a partir de una paleta de color vibrante y viva. Viva como la propia colección que consta inicialmente de 50 piezas (de las que unas 36 podrán visitarse en la galería de la Casa de la Cultura de Grau), pero de la que salen obras para entrar otras nuevas. Los azules del Cantábrico en rincones inconfundibles como la Regalina o los Cubos de la Memoria de Llanes y aquel verde delicioso y tan necesario en la primavera del 2020 lucen únicos, como también luce la Santina, «la única pieza que no tiene el formato del resto de la exposición y que encarna a Asturias para muchos», la Catedral de Oviedo en dos cuadros de formato 100X100 (uno 4 lienzos de 50×50), la Madre del Emigrante de Gijón y las casetas de los bañistas de San Lorenzo, pero también algunos de los personajes que fueron y son importantes en su vida como El séptimo crío y Tino Casal, representante de un tiempo muy rico culturalmente en el Oviedo de finales de los 80 y principios de los 90. No olvida a nadie esta artista, activista cultural, que ayer se mostraba especialmente contenta con el periplo que está llevando la muestra y su acogida.
Durante el acto de inauguración, al que asistieron amigos y familia y que contó con la presencia del concejal de Cultura, Educación y Nuevas Tecnologías de Grau, Diego García, María del Roxo compartió con los presentes la inspiración que la lleva a plasmar la riqueza natural y cultural de Asturias en cada lienzo, unos pintados al óleo y otros en acrílico, de forma tal que algunos parecen fotos. Impresionante es el retrato de un minero, el único en blanco y negro, cuya negra mirada refleja toda la dureza de la mina sin restarle humanidad lo que pone de manifiesto la calidad de la autora como retratista.
La exposición, que permanecerá abierta en la Casa de Cultura durante lo que resta del mes de setiembre, invita a disfrutar de un recorrido visual lleno de luz, color y sensibilidad artística.
María del Roxo (Oviedo, 1969) se define así misma más como «contadora de historias» que como retratista; utiliza la pintura, pero también la escritura, para transmitir las emociones con su particular voz llena de vida y optimismo. En diciembre de 2024 recibió el reconocimiento “Choqueiro de Os Reises 2024” en Allande, siendo la primera mujer premiada de forma individual, por su “contribución a la conservación y dignificación del patrimonio material e inmaterial vinculado a la aldea”. También en 2024 participó en la decoración del Museo Etnográfico de Grandas de Salime, donde realizó un mural figurativo de gran formato evocando una romería del siglo XIX, para conectar las piezas del museo con su dimensión humana. Este verano ha sido Boal el que ha tenido la suerte de que del Roxo plasmará, también en un mural, la historia de los emigrados Ramón y Mariano Alonso a partir de un testimonio gráfico perteneciente al archivo del Museo del Pueblo de Asturias. La imagen de estos hermanos junto a la del resto de su familia titulada «Volven los Americanos» ya forma parte del patrimonio colectivo de este concejo del Occidente asturiano.
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