Anuncio
Anuncio

Cierra sus puertas tras más de 30 años el Hotel Flórez-Estrada de Somiedo

El establecimiento, impulsado por Soledad González-Pardo Ruiz en la casa palacio del ilustrado, no abrirá en la nueva temporada. En este reportaje su hijo Manuel Galán, colaborador de este periódico, desgrana su trayectoria junto a la de otras pioneras del turismo rural en el parque natural somedano

Manuel Galán/ Somiedo

El Palacio Flórez-Estrada de Pola de Somiedo echa el cierre. Tras más de 30 años siendo uno de los referentes del turismo cultural del concejo, el pasado año se terminó una etapa de compromiso con el territorio, una apuesta de turismo de calidad, crítico y de fomento de espacios de dinamización cultural y social. Aún queda Tibleus, el Festival de narración oral somedano, una iniciativa que tuvo su origen en ese contexto de compromiso social.
Cuando echo la vista atrás y observo el desarrollo del turismo en Somiedo, a menudo me encuentro que se habla en masculino. Adolfo, Adriano y Agapito fueron los pioneros del turismo rural en el concejo tal y como lo conocemos, quienes se recorrían, con sus propios medios y enorme voluntad, ferias de turismo en todo el país dando a conocer las bellezas del parque natural de Somiedo. Sin embargo, tras estos rostros masculinos, siempre han existido figuras de mujeres que, a la sombra de su liderazgo, fueron pioneras en su compromiso con otras formas de estar en el territorio promoviendo un modelo de turismo cuidado, cercano al cliente, de calidad, inserto en el territorio, conocedor de su fauna y flora y pegado a la cultura local, al paisaje y paisanaje en definitiva.

Sería imposible cerrar en una lista todas las mujeres pioneras somedanas, promotoras de sus valores culturales, sociales y medioambientales más allá de los patrones tradicionales, pero nombraré a quienes, en mis años vinculado a Somiedo, más me han impresionado. Emma, Guillermina, Marité y Gloria son de Valle del Lago. Emma representa esa forma de hacer turismo de antaño, donde más que alojamiento, se ofrece convivencia con las personas viajeras hospedadas en casa, que, de hecho, lo están. Camina y recorre las caleyas somedanas cada vez que tiene gente alojada desde hace años, con la misma ilusión que la primera vez. Recuerda, me recuerda Emma, que una profesión puede ser también tu pasión y que se debe ser crítica con los modelos de desarrollo rural imperantes. Guillermina puso en pie el único molino en funcionamiento del concejo, recuperando así tradición y el oficio de su madre, de su abuela. El molino de Filomena que, como me recordaba hace tiempo la propia Emma “salía de allí con las manos blancas, enfarinadas”. Marité representa el cuidado de la cultura popular, material e inmaterial, del concejo. Bibliotecaria, vinculada desde su creación al ecomuseo de Caunedo y Veigas, representa a Somiedo en Ferias y participa del recién creado grupo de pandereteras de somiedo, guardianas de la tradición oral somedana. Gloria es, entre otras muchas cosas, una gran conocedora de la flora y fauna del concejo. Bióloga y Guía oficial, patea todos los rincones de Somiedo. Rosalía es natural del Coto de BuenaMadre. Innovadora, optimista, siempre pensando en cómo hacer cosas nuevas en beneficio del bien común. Colaboradora habitual de los encuentros internacionales de micología, es una empecinada en recuperar cultivos olvidados como los arbejos de forma cuadrada que se cultivaban antaño para recordarnos que, antes de ganadera, Somiedo era agrícola. Sofía creó, desde su Chamardal natal, una de las empresas de turismo activo con mayor éxito del concejo, Somiedo Experience, que, como ella cuida de contar, es mucho más que observación de fauna salvaje, convertida en una forma de mostrar y comunicar el territorio palmo a palmo.

Soledad Ginzález-Pardo/ Foto de Tomás Moro


Y como olvidarme de Soledad, pionera en el turismo con encanto. Animada por Agapito, uno de los pioneros y Miñín, otro de los referentes somedanos, convirtió una antigua casona-palacio del siglo XVIII en hotel rural. Respetando la estructura original de la casona y tras un periodo de dos años de reformas, que posteriormente se extendió seis años más hasta terminar la reforma completa de la casona, abrió en 1994 el hotel rural Palacio Flórez-Estrada. Constituido en referente de turismo de calidad y comprometido, perteneció desde el año dos mil a la marca de Casonas Asturianas y la Q de Calidad. En el entorno del mismo hotel, se desarrollaron iniciativas de carácter cultural, punto de encuentro entre vecindad y personas viajeras. En ellas, conciertos, exposiciones, charlas, encuentros de mujeres artistas y visitas guiadas a la figura del insigne economista Álvaro Flórez-Estrada animaron las tardes y noches somedanas durante los últimos diez años. En los últimos años, la Escuela rural Flórez-Estrada ofreció formaciones variadas de fin de semana con temáticas como etología del lobo, arte y feminismos, África plural o Periodismo y derechos humanos. Lástima que el año pasado el hotel Palacio Flórez-Estrada cerrara sus puertas treinta años después de su apertura.
Gracias a todas ellas y sus predecesoras, quedan en Somiedo mujeres garantes de ese modelo de turismo crítico, transformador y pegado al terruño y sus gentes. Y que siga.

Deja un comentario

La dirección de email no será publicada.

parimatch