Cultura protege desde la casona en la que se refugió la Junta Superior de Asturias ante la invasión francesa hasta la arquitectura de ‘teito’ del concejo o la central de La Malva

Redacción/ Grau
El concejo de Somiedo ha dado un paso definitivo para la protección de su legado histórico. Tras un largo proceso, la consejería de Cultura ha oficializado la inclusión de 35 bienes patrimoniales en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias. Esta medida, publicada hoy en el Boletín Oficial del Principado de Asturias, busca asegurar que edificios, puentes y elementos etnográficos que han definido la identidad del municipio durante siglos reciban la atención y conservación que merecen.
Entre los elementos que ahora gozan de especial protección, destacan construcciones que han sido testigos de momentos clave para Somiedo. Entre ellos está la Casona de los Flórez (Las Morteras), una antigua casa solariega del siglo XVIII no solo destaca por su arquitectura rural típica, sino por su valor histórico: fue refugio de la Junta Superior de Asturias en 1810 durante la persecución de las tropas francesas. Lamentablemente, la casona está en estado de ruina. Otro de los bienes protegidos es la iglesia de San Esteban (Las Morteras), que alberga los restos de Diego Flórez de Valdés, uno de los marinos más ilustres del siglo XVI, cuyo panteón aún conserva una inscripción original tallada en piedra. El «Puente Romano» de La Riera es otra de las construcciones que entran en el inventario. Aunque popularmente se le conoce como romano, es un puente medieval del siglo XIV. Los expertos sugieren que, dada su importancia estética y estructural, debería recuperarse su pavimento original de piedra y convertirse en peatonal. La iglesia de San Pedro (La Riera) también forma parte de los bienes protegidos. Famosa por su llamativa piedra de tono rosado y su torre rematada en una cúpula bulbosa. En su suelo se encuentra una lápida de 1643 que los técnicos recomiendan proteger del desgaste del paso de los fieles.
Un patrimonio variado y vivo
La lista no se limita a grandes edificios. El inventario reconoce la importancia de la arquitectura del «teito» (cubiertas vegetales), incluyendo el Molino de Teito L’Outeiro en Valle de Lago, que según testimonios vecinales aún sigue funcionando. También se incluye la Casa de Teito en La Ribachuenga, posiblemente la única vivienda de este tipo que todavía está habitada en toda Asturias.
La protección también alcanza al patrimonio industrial, como la central hidroeléctrica de La Malva (conocida como la «Fábrica de Luz»), construida en 1915 y que aún hoy continúa en uso, destacando por sus ventanales de estilo modernista.
El reto de la conservación
Aunque la mayoría de estos bienes se encuentran en buen estado, el documento advierte sobre la necesidad de intervenir en algunos puntos críticos. Por ejemplo, se señala el estado «deficiente» de la Iglesia de San Julián en Pigüeces debido a las humedades y el riesgo estructural en algunas torres de palacios locales por derrumbes en los techos.
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