Aquel invierno los montañeros ovetenses llevaron los Reyes Magos al aislado pueblo somedano, en medio de la nieve

Redacción/ Grau
El próximo sábado 16 de mayo, el pueblo de Valle del Lago volverá la vista atrás para reencontrarse con uno de los episodios más emotivos de su historia reciente. La localidad somedana acogerá un encuentro con miembros del Grupo de Montaña Vetusta de Oviedo, con el objetivo de conmemorar la visita que, hace ahora 65 años, marcó a toda una generación.
Fue el 6 de enero de 1961 cuando varios integrantes de este grupo montañero llegaron hasta el valle, en pleno invierno, convertidos en improvisados emisarios de los Reyes Magos. En una época en la que el aislamiento era la norma durante los meses más duros del año, su llegada supuso mucho más que un reparto de regalos: llevó ilusión, sorpresa y un contacto con el exterior que los vecinos aún recuerdan con emoción.
Aquel gesto quedó grabado en la memoria colectiva del pueblo. Niños y niñas —hoy ya adultos— vivieron una jornada que trascendió lo material, en un contexto en el que las dificultades de comunicación hacían que cualquier visita fuese casi una hazaña. Alcanzar Valle de Lago en invierno, entre nieve, frío y caminos complicados, era ya de por sí toda una aventura.
Ahora, más de seis décadas después, la iniciativa de rememorar aquel día ha surgido del propio vecindario. En una reciente reunión del pueblo, la propuesta fue acogida con entusiasmo unánime, y rápidamente se puso en marcha la organización del encuentro. El objetivo es claro: reunir, en la medida de lo posible, a quienes fueron protagonistas de aquella jornada y propiciar un reencuentro con los miembros del Grupo Vetusta.
Desde la organización destacan, además, la total disposición del colectivo ovetense para participar en el homenaje. “Todo han sido facilidades”, subrayan, agradeciendo la implicación de quienes, entonces y ahora, contribuyen a mantener vivo el recuerdo.
La jornada del 16 de mayo se plantea como un día de convivencia cargado de simbolismo y emoción. El pueblo aspira a estar “a la altura” de aquel gesto que, en su momento, llevó felicidad no solo a los más pequeños, sino también a sus familias, que compartieron la ilusión en un contexto muy distinto al actual.
Para ello, se está tratando de localizar a todas las personas que participaron en aquel recibimiento de 1961, con el fin de hacerles llegar una invitación personal. Además, se ha pedido la colaboración vecinal para que nadie quede sin avisar y todos puedan sumarse a esta celebración tan especial.
Valle del Lago se prepara así para revivir, aunque sea por un día, la magia de aquel invierno en el que, entre la nieve y el silencio de la montaña, llegaron unos “Reyes Magos” muy particulares que dejaron una huella imborrable.
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