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Familias de la escuela infantil de Belmonte recogen firmas por la continuidad de su directora

Han hecho pública una carta dirigida a la consejería en la que piden que se mantenga en su puesto pese a la integración del centro en la red pública de escuelinas

Una de las aulas de la escuela infantil de Belmonte

Redacción/ Grau

Familias de la escuela infantil de Belmonte de Miranda recogen firmas para respaldar la contionuidad de la directora del centro, Ana Fernández. Su puesto, como el de otras directoras de escuelas de 0 a 3 municipales, está en riesgo, a causa del proceso de integración en la red pública y gratuita de ‘escuelinas’, un conflicto que está en negociación entre el colectivo afectado y la consejería de Educación. En Belmonte de Miranda, las familias han escrito una carta para reclamar que se respete a la directora actual, en cuya capacidad confían plenamente.

Texto íntegro de la carta:

«Las familias de la Escuela Infantil de Belmonte de Miranda queremos manifestar formalmente nuestro profundo rechazo e incomprensión ante la decisión de apartar de su puesto a la actual directora del centro, Ana Fernández Fernández. Belmonte de Miranda es un pequeño concejo rural, donde la unión de las relaciones personales y profesionales supone un pilar fundamental de nuestra vida cotidiana. Consideramos un error de juicio por parte de la Consejería de Educación tomar una decisión como esta sin consultar previamente a los padres, madres y tutores afectados. Las familias belmontinas no consideramos a las profesionales que cuidan, velan y educan a nuestros hijos como un simple recurso humano dentro de una estructura administrativa. Para nosotros, la marcha de Ana supone la pérdida de una profesional inmejorable que, a lo largo de su trayectoria en la escuela, ha demostrado sobradamente su capacidad de gestión, su compromiso con la educación infantil y, sobre todo, su cercanía y dedicación hacia nuestros pequeños. Cada mañana dejamos a Ana la responsabilidad de velar por lo más valioso que tenemos: nuestros hijos, y lo hacemos con la certeza de que con ella están en las mejores manos, porque no solo ha ejercido sus funciones con una gran profesionalidad, sino que ha conseguido crear un clima de confianza, respeto y colaboración que ha sido fundamental para el buen funcionamiento del centro. Ana ha sido el principal pilar en el desarrollo de la Escuela Infantil de Belmonte. Su puerta siempre ha estado abierta para escuchar nuestras inquietudes, resolver problemas, atender nuestras sugerencias y acompañarnos en todas aquellas cuestiones relacionadas con la educación y el bienestar de nuestros hijos e hijas. Más allá de las capacidades que pueda tener la persona que llegue a ocupar el cargo, nos resulta incomprensible e inaceptable que se adopte una decisión que pone en riesgo la relación de confianza construida con las familias, además de provocar un inevitable deterioro en la calidad del servicio y de la atención que actualmente recibimos. La educación infantil requiere algo más que una simple gestión administrativa. Requiere cercanía, estabilidad y un conocimiento profundo de las necesidades de los menores, necesidades que se encuentran perfectamente cubiertas por las actuales educadoras de la escuela bajo la dirección de Ana. Nos resulta incomprensible que, desde la Administración, se insista en la necesidad de fijar población en los pueblos pequeños para garantizar los servicios públicos y, a su vez, se tomen medidas que generan el efecto contrario. El servicio de conciliación familiar que nos proporciona la Escuela Infantil de Belmonte depende de las profesionales que la sostienen cada día, y la estabilidad profesional de las educadoras es clave en la cohesión de nuestro territorio. Consideramos que la toma de esta decisión por parte de la Administración, sin contar con la opinión de los padres y tutores que tenemos hijos en el centro, supone un detrimento de la calidad del servicio, del bienestar diario de nuestros hijos y del nuestro propio. Además, nos transmite un mensaje profundamente desalentador a quienes hemos decidido vivir y criar a nuestros hijos en el medio rural. Por la presente queremos manifestar la consternación compartida por la totalidad de las familias. Por todo ello, solicitamos encarecidamente que reconsideren esta decisión y mantengan en el puesto de directora del centro a Ana Fernández Fernández, pues para las familias no es solo una trabajadora de la Administración, sino una figura insustituible para los belmontinos, una profesional profundamente respetada, que se ha ganado la confianza y el cariño de los padres y madres y, lo que es más importante, de nuestros pequeños».

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