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La trubieca que fue polizón en un trasatlántico

Olvido Menéndez viajó en los años 60 a Buenos Aires escondida en un barco con el afán de volver a ver a su hija

El trasatlántico Donizetti, en el que se coló la trubieca Olvido Menéndez

Roberto Suárez Trubia

Esta historia que hoy recordamos está basada en una entrevista publicada por el periodista César Álvarez e ilustrada con fotos de Piñera, en la prensa asturiana en los años 60 y donde nuestra protagonista explica lo que le había sucedido en su odisea rumbo a Buenos Aires.  Hablamos de uno de tantos niños/as que, por problemas de hambruna, emigraron a otros países, en este caso, a Hispanoamérica para tener una vida más acomodada. Su madre añoraba ver a uno de los hijos, la menor, su hija de la que desconocemos su nombre, porque al resto los tenía con ella en Trubia.  Olvido Menéndez de 59 años, «pequeña, regordeta, de cara redonda, vivaracha y humilde» natural de Trubia, apodada «La Cuna», que residió primero en el barrio del Gortayu y, posteriormente, en la calle del Río número 18, y que cuando fue entrevistada se dedicaba a fregar la vajilla de la cocina del restaurante «La Gruta» de Oviedo. Tenía tres hijos: Elías, Secundino y, como veremos, fue protagonista de una increíble aventura.  Todo su interés en este mundo era «ver a mi hija [la pequeña]. No me importaría morirme después de haberla abrazado. Tiene ahora 23 años y hace quince que no la veo. Vive con una hermana mía en Ituzaingó en Argentina». Por aquel tiempo, o con posterioridad, ella misma y uno de sus hijos —Cuno— trabajaron en la Química del Nalón.  Todo empezó el 16 de noviembre de 1969 en Barcelona a donde había llegado desde París, estuvo ocho días buscando trabajo y fue expulsada de Francia debido a que no tenía los papeles en regla, recalando en Barcelona.  Llevaba siete días en Barcelona viviendo en una posada donde trabajaba como limpiadora. Paseando por el puerto descubre un enorme barco de pasajeros que partía rumbo a Argentina. Se trataba del «Donizetti», trasatlántico de 13.200 toneladas de desplazamiento perteneciente a la Sociedad di Navigazione Italia, que había sido construido en 1951 por Cantieri Riuniti dell’Adriatico, Trieste, (Italia) y era de 13.140 toneladas brutas con una longitud de 528 pies (161 m.); manga de 69 pies (21 M. y calado de 25 pies (8 m.). Su velocidad normal era de 18 nudos con una potencia de 14.ooo CV y propulsión diésel de doble hélice. Tenía una capacidad de 136 primeros y 536 turistas. Quedó inactivo en 1976 y desguazado en 1977. A hurtadillas, aprovechando un despiste del vigilante, se subió al barco caminando por un pasillo que daba a los servicios, en donde se escondió a toda prisa. Allí permaneció alrededor de hora y media y después salió a cubierta pensando que ya estaban navegando, pero como todavía estaba atracado regresó a su escondrijo donde pasó toda la noche.  En aquellos momentos el equipaje de Olvido se reducía tan sólo a la ropa que llevaba puesta y a un bolso de mano, conteniendo 75 pesetas, el carnet de identidad y la partida de nacimiento, medios todos con los que albergaba la ilusión de llegar hasta Argentina, para encontrarse al fin con la hija cuyas cartas venía recibiendo con toda asiduidad.  Al día siguiente, después de asearse, salió nuevamente a cubierta y en su camino al bar para comprarse unas galletas, se mezcló con el resto de pasajeros, intercambiando conversación con algunos de ellos, hasta incluso con el capitán, con el comisario y con el médico.  La noche del segundo día la pasó tumbada sobre un sillón instalado en cubierta. Junto a ella se hallaban igualmente otras personas que habían abandonado sus camarotes a causa del mareo.  No se encontraba muy bien, pues desde que subió a bordo tan sólo había comido unas galletas y cuando trató de entrar en el comedor, le exigieron el pase algo de lo que no disponía y, ante tanto ayuno, al tercer día, no le quedó otra que confesar su situación a un sacerdote que había conocido horas antes, el cual puso el asunto en conocimiento de los oficiales, que la llevaron al despacho del capitán, que no dejaba de repetir «¡Mamma mía, una mujer polizón, en mi vida me ha ocurrido esto!».  El capitán, después de informar a la compañía propietaria del buque, ésta le ordenó «que se me tratara con la mayor amabilidad, puesto que el mío era un caso verdaderamente excepcional». Así, se la atendió convenientemente, ofreciéndole comida y más tarde la colocó en un camarote de primera en compañía de tres monjas, que la acogieron con gran cordialidad.  La noticia de la existencia de un polizón a bordo corrió como la pólvora y tanto la tripulación como los turistas del crucero le hicieron entrega de ropas, maletas, dinero, etc. e incluso, al explicar ésta los motivos de su decisión, organizaron una suscripción entre todos los pasajeros, con la que obtuvieron 20.000 pesetas.

El resto de la travesía se convirtió para Olvido Menéndez en un viaje de placer. La desembarcaron en la ciudad de Colón (Panamá), después de haber hecho escala en Tenerife, Caracas y Curaçao. El punto de desembarco era una ciudad cabecera del partido homónimo de la provincia argentina de Buenos Aires y está ubicada en la zona oeste del Gran Buenos Aires, siendo considerado El Jardín del Oeste, además de ser conocido por sus amplios espacios verdes, zonas residuales arboladas y calles tranquilas.  Allí permaneció ocho días bajo el cuidado del cónsul español, que la devolvió a España en el «Rossini Italian Line», otro buque de la Societadi Navigazzione, de Génova, que le regaló una plaza de lujo para regresar a Barcelona. Fue construido en 1951 por Cantieri Riuniti dell’Adriático, Triste. Con 13.225 toneladas brutas y una longitud de 528 pies (161 m.). Manga de 69 pies (21 m.) y calado de 25 pies (8 m.). Su velocidad normal era de 18 nudos con una potencia de 14.000 CV. Su propulsión era diésel de doble hélice con capacidad para 136 pasajeros en primera y 536 en clase turista. Fue originariamente el Neptunia y navegaba en la ruta de Llooyd Triestino hacia Australia desde 1951 hasta su venta a la Italian Line en 1963. Luego fue nombrado Rossini y transferido a la ruta del pacífico Sur de su nuevo propietario. Se declaró inactivo en 1976 y fue desguazado en 1977.  Ocurría esto el día 29 de diciembre, después de un largo mes en que, impulsada por un sentimiento nobilísimo, intentaba infructuosamente llegar a Argentina, a Ituzaingó, una ciudad cabecera del partido homónimo de la provincia argentina de Buenos Aires y que está ubicada en la zona oeste del Gran Buenos Aires, que era considerada como El Jardín del Oeste, además de ser conocido por sus amplios espacios verdes, zonas residenciales arboladas y calles tranquilas. 

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