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COAG pide que las ayudas a perros de guarda no excluyan a ejemplares entrenados aunque no tengan pedigrí

«La funcionalidad y capacidad de trabajo debe ser determinante, frente a la inscripción en libros genealógicos», defiende la central agraria

Un mastín

Redacción/ Grau

COAG Asturias ha presentado sus alegaciones al proyecto de orden de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria que establece las bases reguladoras de las ayudas destinadas al mantenimiento de perros de protección del ganado en las explotaciones ganaderas del Principado de Asturias. La organización agraria quiere que la norma, que prevé hasta 720 euros de ayuda por ejemplar, tenga más en cuenta la funcionalidad y capacidad de trabajo del perro que la pureza de su raza.

«Desde nuestra organización agraria se valora positivamente que la Administración plantee una línea de apoyo para una herramienta que resulta de gran importancia para la ganadería extensiva para protegerla de los grandes depredadores, toda vez que fue una de nuestras propuestas a incluir en el Pacto por el Medio Rural Asturiano. No obstante, COAG Asturias considera necesario que las bases definitivas se adapten a la realidad del campo asturiano y permitan que la ayuda llegue a los ganaderos que realmente están utilizando estos animales en su actividad diaria», señalan.

Uno de los aspectos que la organización considera fundamental es que “la funcionalidad y la capacidad de trabajo del perro tengan un peso determinante frente a criterios exclusivamente morfológicos o genealógicos”.

En muchas explotaciones asturianas, los ganaderos trabajan desde hace años con perros de origen mastín y con cruces seleccionados por ellos mismos en función de su rusticidad, adaptación al medio y, sobre todo, de su eficacia en la protección del ganado. Son animales que ya están integrados en las explotaciones y que cumplen una función concreta de protección.

Por ello, COAG Asturias considera que las bases deben contemplar expresamente a los perros que ya se encuentran trabajando en las explotaciones ganaderas, siempre que pueda acreditarse su utilización efectiva y su funcionalidad como perros de protección.

La organización agraria advierte de que vincular el acceso a las ayudas de forma excesiva a la inscripción en libros genealógicos oficiales podría dejar fuera a una parte importante de los animales que actualmente realizan esta función. En este sentido, considera conveniente que la Consejería analice previamente cuántas explotaciones ganaderas de Asturias cuentan realmente con perros de protección inscritos en libros genealógicos, ya que este dato permitiría conocer el alcance efectivo que tendría la ayuda si se establecen requisitos estrictamente ligados a la genealogía.

“No queremos que la ayuda se convierta en una ayuda exclusivamente para determinados perros por su pedigrí, sino que sirva para mantener y mejorar una herramienta que ya está funcionando en nuestras explotaciones”, señala COAG Asturias.

El perjuicio que este cambio puede ocasionar al ganadero, al sustituir los perros de trabajo que tradicionalmente vienen desempeñando su labor en la explotación por un mastín de pura raza que no conoce previamente el rebaño, la explotación, sus rutas habituales ni las distintas zonas en las que se producen o se han producido ataques de lobos. Se trata de un conocimiento adquirido por los perros con los que el ganadero viene trabajando tradicionalmente, y que resulta fundamental para la protección efectiva del ganado. La ausencia de este conocimiento y adaptación al entorno puede hacer que la medida, lejos de prevenir los daños ocasionados por el lobo, no resulte eficaz y pueda incluso favorecer la proliferación de los ataques y, con ello, incrementar los perjuicios para la explotación ganadera. El ejemplo lo tenemos por ejemplo con los rebaños de cabras, hacen falta 3 o 4 generaciones de perros para adquirir el conocimiento o el instinto de protección del ganado. Si tenemos que comprar ejemplares nuevos perdemos una formación y protección que hemos forjado con el paso de los años.

El objetivo, señala COAG Asturias, es alcanzar unas bases reguladoras que sean operativas, eficaces y ajustadas a las necesidades reales de la ganadería asturiana, evitando que los requisitos administrativos o genealógicos terminen excluyendo precisamente a los ganaderos que ya están utilizando perros de protección de forma efectiva.

Nuestra intención es colaborar para que esta línea de ayudas funcione y llegue al mayor número posible de explotaciones que realmente necesitan y utilizan perros de protección por eso apelamos a que se acuerden unas bases reguladoras que respondan mejor a la realidad del campo asturiano”, concluye la organización agraria.

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