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Mayorga reivindica en Grau «el poder de las palabras que sanan y cuidan»

El dramaturgo recibió ayer el premio ‘Aula de las Metáforas’ defendiendo a la poesía como una herramienta necesaria «en este tiempo de furia»

Juan Mayorga recibe el premio de mano de Fernando Beltrán en presencia de José Luis Trabanco, Vanesa Gutiérrez y Yasmina Álvarez, ayer en el auditorio de Grado/ Beatriz Álvarez

Beatriz Álvarez/ Grau

El dramaturgo Juan Mayorga recibió ayer en el Auditorio de Grado el Premio Aula de las Metáforas 2026, un reconocimiento que concede con carácter bienal la Fundación Aula de las Metáforas y que, en esta novena convocatoria, ha querido distinguir una trayectoria teatral profundamente vinculada a la poesía, la palabra y la reflexión sobre el ser humano.

En un acto celebrado ante numeroso público, muchos de ellos desplazados desde diferentes puntos de Asturias, Mayorga compartió una conversación con la poeta y actriz Yasmina Álvarez, en la que recorrió algunos de los momentos, autores y palabras que han marcado su trayectoria. Una conversación en la que el teatro apareció como espacio de encuentro, imaginación y convivencia, pero también como lugar desde el que mirar y comprender el mundo.

«En este tiempo de furia se hace más importante la poesía», afirmó el dramaturgo, que reivindicó la capacidad de las palabras para sanar, acoger y acompañar. «Utilicemos las palabras para cuidarnos los unos a los otros» y «busquemos la luz en las palabras» fueron algunas de las ideas que dejó durante el encuentro, que comenzó con una visita al Aula, donde se encontró con los medios, y en el que también subrayó la importancia de elegir cuidadosamente tanto las palabras como los silencios.

Para Mayorga, callar y hablar forman parte de una misma responsabilidad. Los silencios, explicó, también deben ser elegidos antes de pronunciarse sobre cualquier asunto, pero esa reflexión no puede confundirse con permanecer callados: «No hay que quedar callados», señaló, porque existen muchas situaciones que deben ser «señaladas y denunciadas».

La poesía se presenta como una forma de resistencia y de cuidado, pero también como una manera de plantear preguntas y una llamada a responderlas. En ese recorrido estuvo presente Santa Teresa de Jesús y la imagen de sus mujeres como «mariposas cargadas de cadenas», así como su obra La lengua en pedazos, que ha mantenido una especial relación con Asturias y, particularmente, con Avilés, ciudad en la que encontró un espacio acogedor para estrenar sus obras y con la que muestra una especial vinculación.

Mayorga habló de su particular «noviazgo con Asturias», iniciado a través de sus playas y consolidado después a través de sus vínculos con el teatro asturiano. El recuerdo de La lengua en pedazos y de su estreno en Avilés, en el que fue además su primer trabajo como director de escena, sirvió para explicar una relación que, según sus palabras, ha ido creciendo con el tiempo.

Preguntado por cómo se premia a sí mismo, un autor que acumula numerosos y prestigiosos reconocimientos, Mayorga respondió: «Mi gente y escribir son mi premio».

Un «mapa de palabras» para hablar de una vida dedicada al teatro

En conversación con una emocionada Yasmina Álvarez por compartir escenario con el autor y por encontrarse entre tantos amigos, ambos desplegaron un particular «mapa de palabras» trazado en torno a la trayectoria del dramaturgo. Entre ellas aparecieron «voz», «casa», «compañía», «acompañar», «respeto» y «poesía».

Mayorga definió el teatro como una casa habitada por palabras y como un espacio de reunión y de imaginación. «El teatro es un arca donde cabemos todos y todas», señaló, reivindicando su capacidad para reunir a personas diferentes en torno a una experiencia compartida.

También recordó su primer contacto con el teatro, siendo adolescente, a través de Doña Rosita la soltera, de Federico García Lorca, que se hizo presente en la voz de Nuria Espert, que pudo escuchar todo el auditorio. Aquella experiencia quedó vinculada desde entonces al misterio del tiempo, uno de los grandes temas que atraviesan su obra. «Yo era un adolescente, ahora soy más consciente de ese misterio», explicó.

El tiempo apareció también relacionado con Edipo y con la tradición clásica, y la conversación llevó al dramaturgo a hablar de Aristóteles y de su definición de la metáfora, así como de la capacidad de las palabras para enseñarnos a mirar de otra manera.

La relación entre respeto y exigencia fue otra de las ideas presentes en la conversación. El dramaturgo recordó la importancia de encontrar un lugar en el que sentirse respetado y en el que, al mismo tiempo, se pueda «esperar algo del otro».

Entre sus recuerdos apareció también el director argentino Jorge Lavelli, que, veinte años después de conocer su trabajo en aquella primera representación a la que asistió, llevaría tres de sus obras al escenario en París. «De alguna forma, aquel día estaba pactando una cita que tuvimos mucho tiempo después, el director y yo». Una trayectoria internacional que convive, en el caso de Mayorga, con una fuerte vinculación a los espacios concretos en los que su teatro ha encontrado acogida.

El Aula, un «hospital de palabras»

El acto, que fue conducido por el fundador del Aula de las Metáforas, Fernando Beltrán, contó con las intervenciones del alcalde de Grado, José Luis Trabanco; de la consejera de Cultura del Principado de Asturias, la poeta Ana Vanesa Gutiérrez, y del concejal de Cultura de la villa moscona, Diego García.

Fernando Beltrán evocó los orígenes del Aula y a algunas de las personas que han contribuido a construir su historia, con un recuerdo especial a Xuan Bello y al profesor Javier García Rodríguez. Recordó también los más de 350 actos celebrados en este espacio y definió el Aula como un «hospital de palabras», un lugar vinculado a la «curación de la vida».

Beltrán recordó igualmente la noche en la que todo comenzó, «una noche de copos, que no de copas, pues hacía mucho frío en Madrid», y el vínculo con la tierra natal, antes de evocar su llegada a Grado y el encuentro con el entonces alcalde José Sierra, presente ayer entre el público, cuya primera reacción fue advertirle: «Te va a ser muy difícil convencerme». Con el paso del tiempo, señaló, «solo he encontrado apoyo para hacer realidad el proyecto».

El alcalde de Grado, José Luis Trabanco, en una intervención en la que habló de relevo, agradeció el trabajo desarrollado en torno al Aula y avanzó nuevos proyectos culturales para la villa, entre ellos el futuro Museo del Traxe, cuya licitación se produjo ayer, y el proyecto del Museo de las Colecciones y la antigua pescadería.

Trabanco destacó el crecimiento de Grado en materia cultural y el impulso del Principado para hacer realidad distintos proyectos que contribuyen a ampliar la oferta cultural de la villa. «Alguien mencionó una vez la hiperactividad cultural de la villa», contó como anécdota.

Por su parte, la consejera de Cultura del Principado de Asturias, Ana Vanesa Gutiérrez, mostró su emoción por participar en el acto y reivindicó los espacios culturales como lugares de alimento para el alma. En su intervención se refirió a los Almacenes Miranda como un espacio capaz de ofrecer ese alimento que «es la cultura, tan necesario como el pan». La consejera llamó asimismo a no perder la esperanza y a recuperar la alegría, invitando a mirar el mundo desde la conciencia y el compromiso.

Mayorga habla con jóvenes moscones frente a la Casa de Cultura, en presencia de Fernando Beltrán/ Beatriz Álvarez

Un encuentro compartido con los jóvenes

La jornada había comenzado para Mayorga con un encuentro con la prensa en el Aula de las Metáforas y continuó, antes del acto institucional, con un encuentro con un grupo de alumnas del Instituto César Rodríguez, que le esperaba delante de la Casa de Cultura. El encuentro se repite hoy con los alumnos y alumnas de los institutos de la villa.

Ante las jóvenes, que habían leído y trabajado su obra y conocían también el universo del Teatro de la Abadía, Mayorga habló de sus primeros encuentros con el teatro, de Doña Rosita la soltera, de Aristóteles, de la metáfora y del misterio del tiempo.

En el recorrido por sus recuerdos aparecieron asimismo sus años de formación, su profesor de Latín en el Ramiro de Maeztu y sus compañeros de la Real Academia Española, entre ellos quienes investigan la etimología de las palabras, a los que Mayorga provoca de forma lúdica para que se las expliquen. Él mismo explicó ayer a las jóvenes estudiantes el origen de las palabras «propaganda» y «morrocotudo». Un universo de referencias que Mayorga compartió con naturalidad y que volvió a situar a la palabra en el centro de su concepción del teatro.

El dramaturgo se interesó por ellas, por sus lecturas y por lo que hacían, y quiso saber incluso si alguna escribía. Fue un encuentro cercano y didáctico que estuvo muy presente en el posterior acto institucional y en el que, desde la conversación con adolescentes, volvió a aparecer una de las ideas centrales de toda la jornada: la capacidad de las palabras para abrir preguntas, acompañar y construir espacios compartidos.

La entrega del Premio Aula de las Metáforas pone en diálogo la trayectoria de uno de los dramaturgos españoles más reconocidos con un proyecto nacido para hacer de la poesía un espacio vivo de encuentro. El jurado del premio destacó precisamente la dimensión poética del teatro de Mayorga y su capacidad para establecer vínculos entre palabra, música, imagen y puesta en escena, abriendo la experiencia poética a nuevos espacios y públicos.

El galardón consiste en una escultura original del artista mallorquín Pep Carrió y reconoce a una persona, entidad, medio o institución que haya destacado por su labor de apoyo, difusión y celebración de la poesía y el hecho poético.

El autor, que bromeó con la dotación económica del premio, donó al Aula las primeras páginas de la obra en la que se encuentra trabajando, que, bajo el título de Los argumentos, tuvo el detalle de compartir con los presentes mediante una lectura de las primeras escenas, al igual que hizo en Avilés con La colección con motivo de la entrega del Premio Princesa de Asturias, obra que posteriormente se pudo ver en el Palacio Valdés con Ana Marzoa y José Sacristán en sus papeles protagonistas.

Fernando Beltrán y Juan Mayorga/ Beatriz Álvarez

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