El recinto dejaba ver a los bañistas desde las calles de la localidad, por lo que tenía una malla protectora provisional, ya muy deteriorada

Redacción/ Trubia
La ubicación de la piscina de Trubia, en pleno centro del pueblo, hacía que los usuarios se sintieran en ocasiones incómodos, en bañador en la vía pública. Ante las denuncias y peticiones, hace ya años se instaló de forma provisional una malla de sombra de plástico, que mantenía la privacidad del recinto pero de forma imperfecta y dando una imagen deteriorada del recinto y de la propia localidad. Para resolver el problema por fin el Ayuntamiento ha colocado un cierre perimetral con paneles, que protege el recinto y también mejora el aspecto del centro del pueblo, una petición impulsada por la alcaldía de barrio.
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