
Concejala no adscrita en el Ayuntamiento de Proaza
Ayer, 8 de junio de 2026, se aprobaron los presupuestos municipales en una sesión plenaria que inicialmente debía celebrarse el primer lunes de mes. Sin embargo, la fecha fue modificada y, según se me trasladó, el motivo era facilitar la asistencia de un concejal que no podía acudir ese día.
Por ello, resulta inevitable preguntarse por qué se cambió la fecha para garantizar una asistencia y, sin embargo, finalmente dos concejales del PSOE no pudieron estar presentes en la sesión más importante del año para cualquier ayuntamiento: la aprobación de los presupuestos municipales.
Como concejala no adscrita, mi voto ha sido contrario a esas cuentas por una cuestión de coherencia, de prioridades y de forma de entender la gestión pública.
En primer lugar, porque no han sido consensuadas. No se ha contado conmigo ni se ha buscado la participación de los concejales para elaborar el documento que afecta a todos los vecinos del concejo.
Los presupuestos deberían ser una herramienta para escuchar propuestas, buscar acuerdos y trabajar por el interés general, no una decisión adoptada sin diálogo previo.
Además, considero que tampoco se ofrecieron las explicaciones que una cuestión tan importante merece. Durante el pleno no se realizó una exposición detallada de los presupuestos ni se explicó a los asistentes el contenido de las principales partidas, las inversiones previstas o los objetivos que se pretenden alcanzar con estas cuentas.
Entiendo que la aprobación del documento económico más importante del año debería ir acompañada de la máxima transparencia y de una información clara tanto para los concejales como para los vecinos presentes.
Mantengo exactamente la misma postura que defendí cuando formaba parte del Grupo Popular y gobernaba el PSOE. Entonces votamos en contra de unos presupuestos por falta de diálogo y consenso, y hoy sigo defendiendo los mismos principios.
Mi posición no depende de quién gobierna, sino de la forma en que se hacen las cosas.
Además, considero que estos presupuestos no reflejan las prioridades más urgentes de nuestro concejo. Se destinan cerca de 40.000 euros al cierre de una parte del polideportivo. No cuestiono que esta actuación pueda ser necesaria, pero creo que, en un ayuntamiento con recursos económicamente limitados, debería haberse estudiado la posibilidad de recurrir a subvenciones u otras líneas de financiación, como se ha hecho en otras ocasiones, destinando los fondos municipales a necesidades más urgentes.
A lo largo de los últimos años se han realizado anuncios y promesas que siguen sin materializarse. Se prometió agua limpia para Caranga y los vecinos continúan esperando una solución definitiva.
También se volvió a hablar de la creación de una sala de despiece para dar servicio al concejo y a los cazadores, una propuesta que fue presentada hace justamente diez años por la portavoz del PP, Carmen Arias, y que a día de hoy sigue sin realizarse.
A ello se suma la ejecución de una pista en la que se invirtieron casi 50.000 euros y cuyo resultado presenta importantes deficiencias.
Del mismo modo, también se ha destinado dinero a la redacción de proyectos para el arreglo de pistas que, a día de hoy, continúan sin ejecutarse.
Por otro lado, se contemplan inversiones en actuaciones sobre viales en Fabar y Bustillo. Sin cuestionar la importancia de estas actuaciones, considero que existen muchas otras necesidades prioritarias en el conjunto del concejo que siguen esperando respuesta.
Hay caminos y accesos en mal estado que dificultan el día a día de los vecinos e incluso pueden llegar a complicar el acceso de servicios esenciales.
Los presupuestos deben servir para resolver problemas reales, atender las necesidades prioritarias de la población y cumplir los compromisos adquiridos. Por desgracia, considero que estas cuentas no avanzan suficientemente en esa dirección.
Los hechos ocurridos alrededor de esta aprobación son conocidos por todos. Se modificó la fecha del pleno para garantizar una asistencia concreta y, sin embargo, la sesión terminó celebrándose sin la presencia de dos concejales del PSOE.
Desconozco si estas ausencias obedecieron únicamente a circunstancias personales o si existía alguna previsión previa, pero lo cierto es que el resultado de la votación estuvo directamente condicionado por esta situación.
También resulta llamativo que, en muchas ocasiones, se haya pedido comprensión y se haya esperado por otros concejales para facilitar su participación, mientras que esa misma consideración no siempre parece aplicarse por igual.
Todo ello contribuye a generar una sensación difícil de ignorar y deja interrogantes que cada vecino valorará libremente.
Personalmente, es una situación que me da que pensar y que, cuando menos, considero difícil de entender desde la lógica de la transparencia y la igualdad de trato que debería presidir la vida pública.
Quiero añadir que en estos momentos ejerzo esta labor desde la oposición en solitario. A pesar de ello, seguiré trabajando con independencia, coherencia y libertad de criterio, defendiendo aquello que considero mejor para nuestros vecinos y para el futuro del concejo.
Mi único compromiso es con los vecinos. Por eso seguiré defendiendo una forma de hacer política basada en la transparencia, la coherencia y el consenso, escuchando las necesidades reales de nuestros pueblos y buscando siempre que las decisiones importantes se adopten pensando en el interés general del municipio.
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