La iniciativa de la diseñadora Cristina Amores, que recicla para el tejido lana que los ganaderos suelen tirar, ha sido seleccionada por el programa de emprendimiento de EDP ‘Entama’

Redacción / Grau
Cristina Amores, una diseñadora de Belmonte de Miranda, ha puesto en marcha ‘Bibiana’, una iniciativa que convierte en tejido y en moda lo que muchos suelen tirar, la lana de las ovejas asturianas. Su proyecto, Biblano, ha sido uno de los seleccionados en la última convocatoria del programa Entama, de EDP, que apoya el emprendimiento rural.
«Durante mis estudios y primeros años de profesión sentía un conflicto interno por dedicarme a una industria que en muchos casos puede resultar poco respetuosa en el ámbito social y medioambiental», señala Cristina Amores. De este conflicto surge enn 2022 Biblano: un espacio donde poder aplicar los principios del diseño de manera ética y consciente.
Biblano busca demostrar que es posible crear moda desde el respeto por los materiales, los procesos y el territorio.
Biblano, el proyecto impulsado por la diseñadora asturiana Cristina Amores, ha sido uno de los seleccionados en la convocatoria ENTAMA Asturias 2026-2027, el programa de apoyo al emprendimiento promovido por EDP.
Lo que comenzó como una firma de diseño y confección artesanal evoluciona ahora hacia una línea de investigación con una dimensión más amplia. Sin perder la esencia de Biblano, Cristina Amores pone el foco en un material que hoy apenas encuentra salida: la lana procedente de pequeñas explotaciones ganaderas asturianas.
La iniciativa parte de una realidad conocida por muchos ganaderos: cada año, tras el esquileo, toneladas de lana dejan de ser un recurso útil para convertirse en un coste. No porque la lana haya perdido valor, sino porque las características de buena parte de la lana producida en Asturias nunca respondieron a las exigencias de la industria textil destinada a la confección de prendas. Tradicionalmente tuvo otros usos, pero muchos de ellos han ido desapareciendo con el paso del tiempo.
Frente a esa realidad, el proyecto propone recoger esa lana en bruto, tal y como sale del esquileo, transformarla mediante empresas especializadas e investigar hasta dónde pueden llegar sus posibilidades cuando se aborda desde el diseño. La idea consiste en invertir el proceso habitual: en lugar de diseñar primero y buscar después el material adecuado, comenzar por el material disponible y dejar que sea este quien marque el camino.
«No buscamos la mejor lana, buscamos la lana que hoy nadie quiere»
Esa es la idea sobre la que gira el proyecto.
Existen numerosos proyectos que trabajan para recuperar el valor de la lana y devolver protagonismo a esta fibra natural. La singularidad de esta iniciativa no reside en ese objetivo compartido, sino en su punto de partida. En lugar de trabajar con lana ya seleccionada para uso textil, Cristina Amores quiere investigar el potencial de la que hoy no encuentra salida: vellones procedentes de pequeñas explotaciones ganaderas, con mezclas de razas, fibras muy diversas, distintos colores y sin la clasificación que tradicionalmente exige la industria. Una materia prima heterogénea que rara vez se contempla como un recurso para el diseño.
«No partimos de una materia prima perfecta. Partimos del residuo»
Precisamente esa diversidad constituye uno de los principales retos del proyecto. La lana procederá de diferentes zonas de Asturias, con condiciones climáticas distintas y rebaños de pequeño tamaño, lo que dará lugar a fibras con comportamientos muy diferentes. La primera fase consistirá en estudiar ese material tras su procesado para comprender qué posibilidades ofrece realmente. No toda servirá para el mismo fin, y ese es precisamente el objetivo: descubrir cuál puede ser la mejor aplicación para cada tipo de fibra, en lugar de descartar aquello que no encaja en los estándares tradicionales.
Más que intentar convertir toda la lana en hilo para prendas de vestir, la investigación busca responder a una pregunta sencilla: ¿qué puede llegar a ser este material? Si los resultados son positivos, las fibras podrán incorporarse progresivamente a las colecciones de Biblano junto a otros materiales naturales como el lino, el cáñamo o el yute, respetando siempre las cualidades de cada uno.
La selección en Entama supone un impulso para poner en marcha esta fase piloto, centrada en la recogida de lana, el desarrollo de prototipos y la validación de un modelo que une diseño, artesanía y territorio. A medio plazo, el proyecto aspira a generar actividad económica, recuperar conocimiento textil y abrir nuevas oportunidades en torno a un recurso que hoy apenas encuentra aplicaciones.
Esta iniciativa habla de territorio, de materiales, de procesos y de una forma distinta de entender el diseño. Una manera de crear que parte de lo que ya existe, que respeta los tiempos del material y que busca nuevas oportunidades económicas para el territorio.
Todo ello bajo una idea que acompaña a Biblano desde sus inicios: Crear sin destruir.
Cristina Amores es la diseñadora y gerente de la firma de moda Biblano, Graduada en Diseño de Moda – ESNE Madrid, y Máster en Comunicación Online – Cerem Business School.

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