El catedrático de Historia Medieval recibió hoy las máximas distinciones del concejo en el que vive y del que es párroco desde hace 30 años: título de Hijo Adoptivo, Medalla de Oro y una calle en el pueblo de San Tirso

Jorge Estrada/ Candamo
Candamo está orgulloso de Javier Fernández Conde, un «cura sabio y bueno», en palabras de la alcaldesa, Natalia González. Los vecinos y vecinas quisieron transmitirle ese afecto y ese reconocimiento, en un acto que se celebró al mediodía en el Ayuntamiento, n el que se le otorgó el título de Hijo Adoptivo del concejo, además de la Medalla de Oro del municipio, y una calle en la localidad de Santirso. Todos los honores para un sacerdote que se vinculó al concejo hace 30 años, como párroco en distintas zonas rurales, y trajo con él su amor por la cultura. Medievalista, catedrático emérito de la Universidad de Oviedo, con una extensa historia sobre el concejo, Fernández Conde es además un hombre muy querido por los candaminos. Así que los vecinos acudieron, tras el acto institucional celebrado en el Ayuntamiento, a un encuentro abierto, un acto popular donde una representante de la asociación de vecinos de San Tirso hizo un breve repaso de la actividad de Javier en el pueblo tanto a nivel social como cultural, eclesiástico, popular, y, sobre todo, humano.
Tras esto, varios componentes de la Asociación de Teatro de Candamo, realizaron una lectura musicalizada de varios poemas de Mario Beneddeti y Casaldáviga. Javier F. Conde es el impulsor de la actividad teatral en el concejo, dirigiendo actualmente dicha asociación.
La mañana culminó con un vino español del q disfrutaron todos los asistentes.


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