Publicado el: 13 Dic 2015

[Tribuna] Un valle objeto de deseo

ruilopez

Por José María RUILÓPEZ , escritor 

Hace años, las noches estivales en los pueblos que se asientan en los Valles del Trubia eran calurosas, y cuando lucía la luna, la falda de la Peña Sobia se teñía de palidez y se veían pasar los primeros satélites artificiales que destacaban entre las estrellas por su lento, pero inexorable, movimiento de traslación. Los poyos de piedra adosados a las casas eran el lugar de tertulia vespertina y la gente reía sumida en la dificultad, sobrevivía ante el infortunio de la época, esperaba una libertad lejana y escurridiza y las puertas no se cerraban con llave tras la cena.
Con los años, la modernidad, el progreso y también las crisis han convertido a los pueblos de los Valles del Trubia en atractivo para saqueadores nocturnos de propiedades ajenas y negocios honrados. Las noches ahora son como un escurridizo zumbido de nogales en movimiento sospechoso. Del río emana el zumbido monótono de las aguas amansadas por el estiaje. Cualquier sombra puede convertirse en un movimiento envolvente de sigiloso penacho en agresivo azote. Pero, en un momento dado, el grillar intermitente de la oscuridad se solapa ante el estruendo imprevisto. Luego hay un silencio que se puede interpretar como cómplice, pero que sólo es el resultado de la confianza, de la placidez del reposo a la vera de un gigantesco roquedal como guardián, o al arrullo del río medio estrangulado por la maleza.
Ya no fue una sola vez, sino varias. Los asaltantes, esos forajidos que caballean sobre cabalgadura robada, osados ante las persianas desenvueltas y guiados por la maledicencia, actúan a sus anchas. Tal vez son sabedores de que la vigilancia nocturna en tan apacibles pueblos es como un gigantesco tricornio desnortado que se mueve lánguido y no acaba de colocarse allí donde debe. Y que deja hacer. Que no vigila. Que no se da por enterado. Y que ignora, o quiere ignorar, que la ciudadanía está asustada, que necesita que se le protejan sus bienes, y que no es suficiente decir que ya están controlados y que ya sabemos quiénes son.
Un valle objeto de deseo por sus variados atractivos no puede estar expuesto a la extorsión y al bandidaje del modo en que lo está siendo ahora.

Comentarios:
  1. José Antonio dice:

    Bonito escrito aunque mi experiencia profesional difiere del resultado que este escritor alude, de los motivos por los que los maleantes campan a sus anchas : «la vigilancia nocturna en tan apacibles pueblos es como un gigantesco tricornio desnortado que se mueve lánguido y no acaba de colocarse allí donde debe. Y que deja hacer. Que no vigila. Que no se da por enterado. Y que ignora, o quiere ignorar…»
    Yo le invitaría a que preguntara a sus políticos, por qué se crean leyes tan laxas, en las que un delincuente puede haber sido detenido en 32 ocasiones y, en la 33 puesto en libertad hasta la celebración del juicio.
    Que se piense que ese delincuente ha sido vigilado, detenido, interrogado y puesto a disposición de la máxima autoridad en 33 ocasiones y que ese «tricornio desnortado» ha tardado más en confeccionar el atestado que el delincuente en salir por la puerta del juzgado.
    Ya sabemos que el sentido común es el menos común de los sentidos, pero por la foto que acompaña el escrito inicial, da la sensación que este caballero debería de usarlo en más ocasiones y en ello incluyo el informarse convenientemente antes de realizar valoraciones o juicios gratuitos.
    Un saludo.

    • Wunelfe Karin dice:

      Las 32 veces detenido y en libertad serán por causas muy distintas al desacato a la autoridad; en ese caso con la iglesia hemos «topao». José Antonio, calculas muy bien los tiempos y los utilizas a tú interés; los agentes de la autoridad disponen de 72 horas para poner a disposición del juez al detenido. Tres días por 30 veces son 90 días a la sombra; plato desaborido para cualquiera; y en condiciones de un calabozo peores incluso que un centro penitenciario. ¡Qué me vas contar José Antonio!

  2. José Antonio dice:

    Wunelfe Karin, creo que no estamos hablando del mismo tema.
    Estás contando creo, alguna apreciación personalizada en tí.
    No conozco ningún delincuente, ya sea de guante blanco o no, que ante el juez haya reconocido su delito y sin embargo, las cárceles están llenas. ¿Tanto falla el sistema?
    En cuanto a lo de las 72 horas, eso sí es cierto, pero se te ha olvidado que en todo momento, asistido por un abogado y, como bien apuntas, un máximo de, que pocas veces, salvo que el presunto delito sea grave, se llevan a extinguir, o si coincide con el fin de semana, que entonces hay que esperar al lunes para poner al indivíduo a disposición judicial. (Yo sí trabajo los festivos, ¡qué se le va a hacer!
    No me seguiré extendiendo ya que creo que el tema se está apartando en demasía, del que originó el inicio del hilo.
    Un saludo.

    • Wunelfe Karin dice:

      Comenzaré dándote la razón; el hecho causal de la diferencia de opinión se aleja mucho de tu hilo argumental. Ahora bien has de reconocer que la figura del convicto confeso existe, es real aunque tú nunca la hayas visto. La asistencia de abogado al detenido sólo es para declaraciones, no porque esté detenido; pero es más al detenido le asiste el derecho del «aveas corpus» el cual tiene un plazo legal para resolverse de 24 horas. Como ves hay muchas formas de jugar con los tiempos. Un saludo y suerte

  3. José Antonio dice:

    El hilo del que nos estamos alejando es el que inició el escritor José María Ruilopez.
    Y mi intervención era para dejar constancia de mi opinión, refutada por años de experiencia profesional y que se podría resumir en que el «desnorte» no es del tricornio, sino de los políticos, que son el vivo reflejo de la sociedad.
    Se pliegan y mutan a las exigencias de los indivíduos, para no dejar de manejar el poder y la influencia que éwste ejerce sobre nosotros.
    Suerte también para tí y los tuyos.
    Un saludo.

  4. Diego dice:

    Es increíble la falta de información con la que habláis de las leyes. 72 horas, falso, son las mínimas indispensables para las diligencias necesarias. Rarísimo que se pueda llegar con nadie a 72 horas, en cuanto al habeas corpus hay que ponerlo a disposición judicial sin demora alguna en el mínimo tiempo posible. Es el juez quien tiene 24 horas para resolver. Y si de acuerdo estoy… con 33 causas es fácil que aun sigas en la calle.

  5. Wunelfe Karin dice:

    Por atender el orden de respuestas contestaré primero a José Antonio
    Se deduce de tu escrito que los tricornios no son parte de la sociedad. Si los políticos se pliegan a las exigencias de los individuos, supongo que será por ganarse el voto del que tampoco están privados los del tricornio, formando parte de los individuos
    Diego, las 72 horas no es falso, tampoco es falso que son las mínimas indispensables para las diligencias, pero el legislador prevé que nunca superen las 72 horas, porque son esos plazos los que dan una cierta seguridad al detenido. Hablar del mínimo necesario o indispensable es hablar ambigüedades porque esos tiempos son manejados con el criterio de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, nunca de forma transparente, que por otra parte es lógico.
    Lo de las 32 veces detenido y en libertad estoy de acuerdo, y aseguro que ninguna de ellas por desacato a la autoridad, por tanto alguna responsabilidad recaerá también en los tricornios

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