Publicado el: 06 Jun 2017

[Perfil] Benita Rodríguez: “La vida es muy perversa, pero hay que vivirla”

La Mujer del Año de Quirós 2017 recuerda cuando en Salcedo “había cien xugos en la mortera y más de 80 vecinos sólo en la villa”

Benita Rodríguez, en la antojana de su casa/ Foto de Beatriz Álvarez

Por Beatríz ÁLVAREZ

“La vida es muy perversa” me dice Benita Rodríguez cuando me acerco el domingo por la tarde hasta su casa en el barrio de La Villa de Salcedo (Quirós). Me advierte su hija que las pillo en mal momento porque “marcha pa Oviedo”, pero Benita que es una mujer enormemente generosa me dice que pase. “No te preocupes Seve, entro un rato y cuando vengan a buscarla marcho. Sólo quiero hacerle una foto, si puede ser al lado de la cocina de carbón” les digo para justificar mi visita.

Encuentro el ambiente caldeado y cómodo para charlar. Está encendida la cocina a pesar de ser primer domingo de junio. No ha habido nunca reglas con esto de encender la cocina, en muchas casas de aldea todavía se usan a diario a pesar de la vitro y el gas, mi abuela en Oviedo también lo hizo hasta el final. Sabe mejor cocinado en la lumbre de siempre. Fuego tradicional, leña y manos de cocinera expertas, símbolos también de un mundo en extinción.

Viene la nieta para llevarla a Oviedo, pero Noemí, como joven que es con toda la vida por delante, no tiene prisa y nos da tiempo a estar un rato charlando. “La vida es muy perversa, pero hay que vivir, leer algo, espabilar, atender a razones” dice Benita recordando en su cocina todo lo que trabajó en el campo para llegar hasta aquí, “Al agua, a la yerba con latas y garabatos, hacer balagares, luego carretar corzas con yerba todo el día, levantarse a las 3.00 de la mañana para volver otra vez a empezar y luego Sextaferias y todo. Lo que pasa es que los caminos estaban muy preparados para el ir y venir de xente y xente… ay madre, había xente como moscas. Fíjate yo recuerdo cien xugos en la mortera y vecinos… pues solo en la Villa había más de ochenta.”

Si a quien conozca la actual realidad rural asturiana le dices que en Salcedo había una escuela de nenos y otra de nenas no lo creería. Hoy de Salcedo solo baja un niño a la escuela de Bárzana y esta primavera ha nacido uno después de más de treinta años. Así nos cuenta Benita que “las nenas iban a escuela a Las Vallinas y los nenos al lado de la Iglesia. Yo tuve una maestra que se llamaba Hermosinda, pero enseñar no enseñaba mucho.”

En un momento recorre todas las casas del lugar, recordando los nombres de todos los vecinos. “Familias con siete hijos: los de Julia, los de Ludivino, tu güelu, los de Silveria y una cantidad de nenos y nenas tremenda”.

Sus padres, Celedonio y María, sus hermanos, Luis y José, casi treinta cabezas de ganado, una explotación ganadera que nada tiene que ver con las de ahora. “Mi madre murió joven, tenía sólo 65 años, un 27 de octubre de un año que se llevo muchas vidas en Salcedo, casi un vecino cada quince días. Mi hermano José marchó para la Argentina y ya no volvió. Luis fue el que quedó en casa. Ellos también murieron muy pronto.”

Benita cumplirá 88 años el próximo 6 de noviembre. El año pasado no porque anduvo un poco baja de salud, pero este año ha sembrado patatas, arbeyos y plantado pimientos; “cuando salgan” me dice “vienes que te guardo unos pocos”. Una mujer trabajadora, generosa y muy querida como se está viendo en la respuesta de las mujeres quirosanas al homenaje que le prepara la Asociación de Mujeres del valle el próximo domingo. Le pregunto que si está contenta y me dice que mucho, pero cuando le digo que si cree que estará arropada el domingo me dice que por quién “Quitando las de casa, ¿quién va a venir? Nadie, bueno Aurorina, la de la carnicería, que ya me dijo que iba”.

Llega Noe a buscarla. Me cuenta que el sábado tendrá que madrugar para ir a la peluquería a arreglarse y se apena de que este año en San Antonio no haya más que misa. “Acabóse todo, antes sí que había buenas fiestas, lo mejor en Alba, menudas fiestas y en casa Zulima en la bolera. Qué guapo todo aquello. Este año nada.”

Me despide, hacemos unas fotos en la antojana de su casa, “tienes que venir un día a comer conmigo Bea, vaya como me prestó charlar contigo, maja.” No me deja irme sin prometerle que vendré otro día a comer, tomar café, a lo que se tercié, pero con la única misión de escucharla a ella, memoria viva de la Asturias rural en desaparición.

Benita tiene mucho que contar, en apenas una hora hemos repasado las tareas agrícolas, los coletazos de la posguerra, fugaos y delaciones, unos tiempos muy duros para todos pero mucho más para las mujeres. Una mujer como ella que nunca salió de Salcedo, que sacó adelante una familia monoparental, cuando ser madre sola no estaba tan normalizado como ahora. Una mujer que se recompuso ante las dificultades que fueron muchas. Una mujer, como tantas otras, a la que los homenajes deberían hacérseles cada instante de cada día de cada año.

El domingo casi cuarenta mujeres se reunirán en el Albergue de Quirós convocadas por ella y organizado por la Asociación de Mujeres. Habrá gente que se quede fuera pero que no por ello dejará de manifestarle su respeto y su cariño.

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