Publicado el: 20 Sep 2019

“Hacía meses que no veía tan feliz a mi hija”

La familia de la niña que denunció acoso escolar en el IES Ramón Areces, satisfecha por la decisión de la consejería de darle plaza en un instituto de Oviedo

Emi Martín, la madre de Grado que denunció acoso escolar a su hija

Redacción/Grado

La familia de Emi Martín respira aliviada por primera vez en mucho tiempo. Tras dar el paso de denunciar públicamente el desamparo de su hija, la consejería de Educación ha decidido aceptar los informes pediátricos y trasladar a la niña, de 13 años, a un instituto de Oviedo, tras denunciar acoso escolar en el IES Ramón Areces, de Grado. “Hacía meses que no veía a mi hija tan feliz. Lo hemos pasado todos muy mal”, resume su madre. La niña tiene diagnosticado un Trastorno de Espectro Autista, que comenzó a manifestarse sobre todo cuando llegó a la pubertad, “y fue evidente que su desarrollo no era igual al que tenían sus compañeras”. Este desfase la llevó a tener algunas dificultades para hacer amigos y para integrarse ya en Primaria, “pero eran problemas aislados, y se fueron resolviendo”. Fue al pasar al instituto, el año pasado, para cursar Primero de la ESO cuando el problema se agravó. “Ya no iba solo con los compañeros del colegio, llegaron otros de concejos vecinos, y la situación de hostilidad y burlas contra ella ya se hizo mayor, unos seguían a otros, se metían con ella, quizá por hacerse los valientes”, cuenta Emi. La niña empezó a tener síntomas de ansiedad y una autoestima muy baja. “Le cuesta mucho seguir el ritmo, tiene que estudiar mucho, y la situación en el instituto la ponía muy nerviosa”. Dejó de dormir, pero más o menos fue llevando el curso hasta que la situación se agravó un día que se representaba un musical, cuya recaudación iba a destinarse precisamente a una asociación de niños con trastorno autista. “Ella actuaba en el coro, y cuando iba para allá, en la calle, un grupo la rodeó y comenzó a insultarla. Echó a correr y la persiguieron. Me llamó por teléfono, pero no podía ni hablar, y fue una compañera la que me explicó lo que había pasado”, relata su madre. Puso el caso en conocimiento de la dirección, pero la familia no se sintió arropada. “Mi hija dejó de ir al instituto esos últimos días, y no llamaron ni se interesaron en varios días. Cuando me llamó la tutora, y me derivaron al departamento de Orientación, centraban el problema en un solo niño, cuando yo sé que mi hija es transparente, lo cuenta todo, y eran muchos más los que se metían con ella”.

Uno de los últimos días de clase, cuando la niña ya no acudía al instituto, un día se la encontró llorando en su habitación. “Estaba viendo por el móvil cómo unas compañeras emitían un vídeo por Instagram, desde clase, metiéndose con ella”, asegura Emi. Fue la gota que colmó el vaso, y la familia decidió cortar por lo sano, presentando una solicitud de matrícula en un instituto de Oviedo. Se la denegaron, y posteriormente la consejería de Educación también le denegó la plaza, asegurando que la estudiante tendría que ir al Ramón Areces. “Me llegaron a decir por teléfono que si no la llevaba me podían denunciar, ya que es una etapa obligatoria. Fue entonces cuando decidí hacer público el caso, aunque para ella es también muy duro verse así de expuesta. Pero no me dejaron otra salida: yo estoy protegiendo a una menor, y he tenido que ir a los medios de comunicación para que atiendan su problema, pese a tener informes pediátricos que demuestran que le está afectando muchísimo”. Y es que la mala relación con los compañeros de clase se ha prolongado fuera de las aulas, “el verano ha sido un infierno”. “Se metían con ella en el parque, en la piscina. No quería salir de casa. Hasta delante de mí les veía mirarla, reírse y cuchichear. Pero son menores y no puedes hacer nada”, asegura la madre de la pequeña. Tras el cambio de criterio de Educación, la niña irá a Oviedo, “y ha sido un alivio inmenso, no la veo tan feliz desde hace meses”.

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