La estructura de tenencia de la tierra puede constituir un serio impedimento para la viabilidad o rentabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas. El caso de Asturias es especialmente significativo al unirse un sistema de explotación minifundista a un enorme grado de parcelación de la base territorial de las explotaciones. La concentración parcelaria se legisló en 1989. Veintiséis años después estamos empezando a conocer peticiones por parte de propietarios privados de la comarca del Camín Real de la Mesa para iniciar este proceso. Pueblos de Teverga y Santo Adriano están siendo pioneros en esta propuesta que nos acerca más a la modernidad. Este viernes tendrá lugar en Castañeo (Santo Adriano) una charla sobre los beneficios de la concentración parcelaria.
Y es que el futuro del campo de Asturias y de nuestra comarca pasa por este proceso, aunque es un camino difícil porque requiere amplitud de miras y generosidad de los propietarios. Se trata de una manera de organizar la propiedad de la tierra que redunda en la mejora de la calidad de vida de los campesinos y en la viabilidad de sus explotaciones, y por eso es mucho el mérito de estas pequeñas iniciativas, que sin duda servirán de ejemplo para otros propietarios de este territorio.
La estructura de tenencia de la tierra en Asturias ha constituido un serio impedimento para la viabilidad o rentabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas. El envejecimiento del mundo rural y el abandono de las explotaciones por falta de relevo generacional es un problema grave para el sector primario tan importante en nuestros concejos. Por eso, cualquier iniciativa tendente a modernizar nuestros métodos de trabajo tradicional, haciéndolo más rentable y por tanto, más atractivo para los jóvenes, abre nuevas esperanzas para fijar población en los pueblos y recuperar nuestra economía.
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Estando completamente de acuerdo contigo, en el análisis que haces de presente y futuro del mundo rural, no quisiera dejar pasar la oportunidad de introducir un punto de debate. Me decía, un vecino nuestro, que era importante conocer el paisaje y el paisanaje de nuestro querido valle. Asumiendo ese consejo, escucho a mi alrededor, y aquellas personas que conservan las propiedades legadas por sus ancestros, no dejan de repetir las mismas razones, cual mantras, para no deshacerse de ellos. Quizás, el conocimiento del paisanaje, nos conduzca a un apego a la tierra, instintivo, grabado en nuestra herencia genética, y por tanto poco sensible a ser modificado por cuantas razones nos sean expuestas y perfectamente justificadas.
He aquí, donde introduzco el elemento de debate, por que no proponer otros sistemas, alejados de la tenencia de la tierra que criticamos, por que queramos o no, las parcelaciones a los pequeños propietarios los deja en la misma situación, es decir, no mejora su rentabilidad de explotación, bien es cierto que al amparo de las reparcelaciones, existen compraventas que dan como resultado parcelas mayores. Pero.....,¿ y si desarrollamos un modelo, donde no sea necesario deshacerse de la propiedad?,¿ tan dificil sería gestionar una finca extensiva, donde cada propietario reciba rentas en proporción a los metros que cede a su explotación?, al fin y al cabo, no hacen eso las comunidades de propietarios en suelo urbano?, ¿no es un modelo similar a los pastos comunitarios?.
Un apunte mas, si desde 1989, el modelo no ha calado, ¿debe cambiar el modelo o a quien va dirigido?, debemos escuchar al paisanaje. Ser mas Sancho y menos Quijote.