Esther Martínez/Las Regueras
Volver a tu tierra a recoger la cosecha es lo normal en la seronda. Si se siembra bien y la base es de buena calidad, suele ser muy abundante; si a ello se une una voluntad de hierro para el trabajo y no se escatiman esfuerzos para superarse cada día, esa cosecha puede tardar años en recogerse. Así le ocurrió a aquel chaval de Cogollo que un día pensó ser un grande de la tonada, y lo consiguió, en toda la extensión de la palabra. Volvió a su tierra, a los escenarios que lo vieron crecer, y con las personas que le ayudaron a ello. Como Mon de Manzano, el taxista de Santullano, que un día les dijo a los mejores cantantes de tonada, en el Carmen de la Venta, “esti neñu quier cantar”. Con las excepcionales condiciones de voz que tenía, dando en el momento justo con la persona adecuada, sin perder nunca su norte, el de Cogollo llegó a teatros, liceos y escenarios muy grandes y glamurosos. Pero le faltaba volver a entregar a los suyos el fruto de los años de esfuerzo, zozobra y dudas y La Piedriquina (la sociedad civil llevando la iniciativa y generando la sinergia necesaria, ésa que se produce cuando la gente quiere a lo suyo y los suyos por encima de todo) hizo el resto.
Jose Manuel Menalva se reencontró con su pasado, con su gente, con su escenario que no podía ser otro que la parroquia que lo vio nacer. Se envolvió en el calor de sus vecinos, de sus amigos y de su familia para demostrar que sí puede ser profeta en su tierra.
Acompañó al tenor una mujer que quiso también ofrecerle al concejo donde reside el sonido de su arpa, poco antes de subirse al teatro Campoamor para interpretar Il Trovatore. Una virtuosa de la música que con su generosidad demostró que se puede ser grande en un sitio pequeño.
No podía faltar la tonada y el Che de Cabaños, con muchos de sus fieles entre los espectadores, no defraudó; nunca lo hace y aquí se lució especialmente, acompañado por Fonsu Les Regueres, otro reguerano que eriza el vello cuando hace sonar una gaita de Antón de Cogollo. Su grupo La Xordía, siempre dispuesto a poner el folclore y la música tradicional en el sitio que se les requiere, pusieron un contrapunto en el concierto.
La maestra de ceremonias, Sofía Lahera, presentó el acto, como la ocasión requería, de una forma magistral, didáctica y rigurosa: no en vano es una experta en música clásica y fue la primera persona que en un artículo publicado por La Piedriquina escribió la biografia de Menalva.
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