Publicado el: 30 Nov 2020

Las voces de nuestros Valles en el Archivo de la Tradición Oral de Asturias

Por TÉVER

[En clave de Re]

Si vemos la definición de folklore en el diccionario de la RAE nos indica que es el conjunto de costumbres, creencias, artesanías, canciones, y otras cosas semejantes de carácter tradicional y popular. Su origen etimológico viene de los términos ingleses folk (gente) y lore (conocimiento). Está bien documentado que el término fue acuñado en 1845 por el inglés William Thoms. Lo creó para denominar lo que entonces se llamaba “antigüedades populares”. Es decir, el folklore, constituye el conocimiento de los pueblos transmitido de forma oral desde tiempos inmemoriales y el cual, se recoge por escrito o, por cualquier otro medio, en algún momento como forma de preservar ese saber popular. El estudio de todo este conocimiento de los pueblos nos muestra la naturaleza viva de la cultura, cómo evoluciona a través de los años y cómo cada cultura adopta sus propias versiones y visiones del mundo.

Estamos acostumbrados a ver el folklore musical e incluso reconocemos el nuestro propio como una muestra de lo que significa ser asturiano pero este estudio de lo popular engloba mucho más allá que solo la música. Encontramos mitos, leyendas, historias populares e, incluso, diferentes formas de hablar dentro de nuestros concejos. Hace ya unos cuantos años que se lleva recogiendo ese saber en el Archivo de la Tradición Oral de Asturias, del cual lleva Jesús Suárez, el mayor peso de recopilación y custodia de los diferentes materiales de audio, video e historias transcritas. Se puede acceder a una pequeña muestra de los diferentes audios que formar parte de este archivo en la siguiente dirección: https://redmeda.com/fonoteca/atlas-sonoru-de-la-llingua-asturiana/

En esta web podemos encontrar ejemplos de nuestros Valles. El primero de ellos es Balbino Arias Femández, de 76 años vecino de Villamayor en Teverga grabado en el año 2003. En el audio número 30 Balbino narra una historia sobre los lobos y como encontraron a uno muerto por culpa de ellos. Podemos leer aquí un poco de lo que dice en este audio:
“Sí, aquí. .. aquí n’Entragu, onde ta la peña esa pos … unu que tenía cabras ya foi velas o’l demoniu … topóu un hombre muertu, yá
tenía la cabeza desapegada del cuerpu”
Otro ejemplo es Sofía Fernández Menéndez de 83 años, vecina de Murias en Quirós, grabada en el año 1992, contando el comienzo del cuento de Casomirín en el audio 33:
“Una vez yera Casomirín, y tenía un burru … un poỊỊín -sería un poỊỊín, nun ye un burru, un poỊỊín, y taba ỊỊindiándolu nos ỊỊanos y pasó per iỊỊí. ..                                                                  -por eso te digo, ye asina’l cuentu- un home de Rano, y díxo-ỊỊy:
-Casomirín, muỊỊo curias el burru.
-Si no[n] engorda fáigolu nunas abarcas.
El burru que tal oyú, salú y marỊỊó per iỊỊí p’alantre, per iỊỊí p’alantre … y al par d’una capilla topó un perru aunando …
-¿Qué tienes, perru, que tanto auỊỊas?
-Ye que me quieren matare y faer nunas melenas.
-Ven conmigo, hombre, que teo ofrecete a Santa ĻỊucía y ha pasate.”

Toda esta riqueza cultural que albergan los pueblos son un bien que no se debe perder y que debemos valorar en mayor medida. Son las historias que nos hicieron tal y como somos, los cuentos que contaban a nuestros abuelos, llegaron hasta nosotros y tenemos la obligación de continuar con su transmisión. Es, por todo esto, que llama la atención las noticias leídas a lo largo de este último mes sobre el envío del Archivo de la Tradición Oral de Asturias a la Universidad de México para su digitalización y custodia, permitiendo el acceso solo a investigadores de dicha universidad.

Atlas sonoro de la Llingua asturiana

Siendo la intención de la Universidad de México la de preservar uno de los archivos orales con más material de nuestro país destaca, aún más, la falta de respuesta por parte de los gobiernos regionales en preservar nuestra propia cultura y permitir que se escape de nuestras manos.

Existen más archivos de este tipo, como son los de la música tradicional, algunos públicos y otros conseguidos y almacenados de forma privada tras muchos años de esfuerzo de la gente que valora nuestra historia como pueblo. La mayoría de ellos, bien cuidados por sus dueños pero desatendidos por parte de los regidores públicos demostrando un gran desapego por querer albergar y difundir nuestra propia cultura.

A modo de conclusión de este artículo me gustaría poder invitaros a valorar más nuestra propia cultura, desde la musical pasando por nuestra llingua hasta por las historias de nuestros abuelos y ancestros. El conjunto de nuestra cultura hace que seamos lo que somos. Creo que debemos tener un cambio de actitud y un cambio de punto de vista. En vez de criticar que el asturiano se habla diferente en muchas localidades podemos pensar que tenemos una gran riqueza lingüística que debe cuidarse. En vez de no pararse a escuchar una tonada tratar de averiguar qué historia nos cuenta ese cantar. En vez de no pasar tiempo con nuestros mayores, tratar de aprender aquello que ellos siempre hicieron y que nosotros ya ni contemplamos como parte de nuestra vida. No somos más ni menos que cualquier otra cultura. Solo somos lo que somos porque aún no hemos olvidado aquello que nos enseñaron nuestros padres y que viene de muchas generaciones antes que ellos, para continuar su camino a través de los siglos.

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