Redacción/Grado
Un vecino de Grado descubrió a finales del pasado mes de noviembre que un nicho de su propiedad en el cementerio de Grado estaba ocupado por una mujer fallecida en 2015 a la que no conocía. Ante la desconcertante situación de encontrarse su sepultura ocupada, el afectado se puso en contacto con el Ayuntamiento, que constató que la señora tenía que haber sido enterrada en el nicho de al lado, que era propiedad de su marido, fallecido cinco años antes, en 2010. Según pudo averiguar el Ayuntamiento, el matrimonio, que no tenía hijos, era propietario de dos nichos, pero no eran contiguos. Al fallecer la viuda, los familiares la enterraron por error en la sepultura más cercana a la de su marido. Para resolver el problema sin tener que sacar a la finada se ha hecho una permuta de la propiedad de los nichos, con acuerdo de las dos familias.
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