Publicado el: 18 Nov 2021

La banda del kilovatio

Casimiro ÁLVAREZ

A menudo me planteo la pregunta de por qué soy tan crítico con los políticos, mientras la mayoría de la sociedad, y especialmente la gente de mi entorno, acepta con normalidad su comportamiento y las decisiones que adoptan. Pero siempre tropiezo con la misma respuesta. No cabe en mi cabeza que aquellos elegidos, no voy a entrar ahora en quién los elige y por qué, en teoría para trabajar al servicio de la sociedad, servidores públicos se hacen llamar, a los que se ha colmado de privilegios sobre el pueblo que les paga, para que puedan desarrollar su trabajo sin escatimar en tiempo y esfuerzo, puedan tener un comportamiento tan vil y canallesco.

Cada día me acuerdo, y no en el buen sentido, de toda la ascendencia familiar, y me refiero al linaje completo, de todos y cada uno de los políticos que viven a nuestra costa; pero no lo hago de manera gratuita, creo que tengo más que sobrados y muy fundados motivos para ello. Si acaso, lo que me extraña, es que ese sentimiento de indignación y desprecio no sea algo generalizado en el resto de la sociedad. No hay más que ver las infamias que aparecen a diario en los medios de comunicación; aunque quizás debería decir “medios de intoxicación” a la vista del trabajo mercenario que realizan, cada uno de ellos al servicio de los poderes económicos, políticos, o religiosos.

Mientras en España se dispara el precio de todas las fuentes de energía de uso común, gasolina, gasoil, gas, electricidad, etc. que están aumentando la inflación hasta el 5,5%, y creciendo, que está sumiendo otra vez a las familias más vulnerables en unas cotas de pobreza inadmisibles para el siglo XXI; basta ver las noticias de Asturias que reflejan cómo tres de cada diez asturianos están en grave riesgo de pobreza, con un incremento del 22% que nos sitúa por encima de la media del país; o con la menor tasa de crecimiento económico de España, nuestros políticos han decidido eliminar de un plumazo las más importantes plantas térmicas, o de ciclo combinado, de generación eléctrica, e incluso cerrar y abandonar las minas de carbón que son nuestra casi única fuente energética y en las que Asturias era una potencia, mientras que deberían ser consideradas como reserva estratégica para momentos de crisis, como la que se avecina por el corte del gaseoducto que suministra el gas procedente de Argelia, o por la dependencia de la energía térmica de Marruecos, o la nuclear de Francia.

Nuestros políticos han decidido abandonar las minas de carbón que son nuestra casi única fuente energética y en las que Asturias era una potencia y debería ser reserva estratégica

Los muy majaderos pretenden justificar semejante atrocidad, con la hipotética creación de plantas de generación eléctrica que utilicen hidrógeno como combustible, que si bien se podría considerar como una fuente inagotable, puesto que una simple molécula de agua está compuesta por dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno, H₂O, además de limpia de contaminación, se olvida, no sé si por la inocencia de la ignorancia, o por, vete a saber qué perversos intereses, que su producción es absolutamente inviable económicamente, y mucho menos utilizando para la electrólisis energía eléctrica renovable. La única opción que queda es crear costosísimas plantas de producción de hidrógeno, a costa de enormes subvenciones públicas, que si bien no serán viables económicamente generando electricidad a precio escandaloso, servirán para investigar a costa de los contribuyentes la posibilidad de lograr rentabilidad a muy largo plazo, pero garantizando que las empresas eléctricas nos sigan cobrando a precio de oro el kilovatio.

Pero qué podemos esperar de unos gobernantes que, en su inmensa mayoría, nunca han dado un palo al agua, no saben lo que es ganarse la vida trabajando en algo productivo, y que, como sólo se han dedicado a vivir a costa de los contribuyentes, no tienen empaque en destinar el dinero público en las más absurdas ocurrencias. En Asturias. Por ejemplo, consideran una prioridad discutir sobre la oficialidad del asturiano.

Comentarios:
  1. Juan Antonio dice:

    Estando de acuerdo en líneas generales con el contenido del artículo, quería matizar varios puntos.
    No es cierto que exista dependencia térmica de Marruecos. Ese bulo extendido, se anula solo con consultar la serie histórica de intercambio electrico, donde España es netamente exportadora.
    Con respecto a Francia, incluso a día de hoy los intercambios son importadores o exportadores dependiendo de la hora del día, y aunque el saldo neto en este caso sea importador, no existe dependencia en términos energéticos.
    Con respecto a las Térmicas de carbón, ningun gobierno de Europa obliga a cerrar ninguna central. La directiva europea obliga a hacer mejoras medioambientales y son las empresas las que deciden si acometerlas o no en función de sus beneficios. El ejemplo son las Térmicas de Aboño y Soto Ribera funcionándo a pleno rendimiento a día de hoy y con licencia de actividades hasta 2030.
    Con respecto a las minas asturianas, la mayoría no eran rentables. Nicolasa continúa abierta porque sí lo es. El carbón producido apenas servía para ser quemado y las centrales térmicas se llevan abasteciendo de carbón de importación durante decadas, usando por obligación un pequeño porcentaje de carbón nacional subvencionado por Real Decreto y que solo creaba problemas de operación de las Centrales.
    Con respecto al Hidrógeno, no se plantea como alternativa a corto plazo para ser empleado en la generación eléctrica, al contrario que en la industria pesada.
    Como comentario final, vayan pensando en colocar unas placas solares en el tejado de su casa o edificio.

    • Casimiro dice:

      Quiero agradecerte en primer lugar, haberle prestado alguna atención al artículo, sin embargo, tengo que discrepar de muchas de las cosas que se dicen en la réplica.
      La dependencia energética de España de otros países, Francia, Marruecos, Argelia, etc, en estos momentos, tiene poco que ver con lo que ocurría hace dos años, cuando las centrales nucleares, térmicas y de ciclo combinado estaban a pleno rendimiento. Pero la situación actual es desoladora; las nucleares han disminuido su producción, camino del cierre de todas ellas, tal como está programado; la mayor parte de las térmicas han cesado la generación eléctrica, e incluso algunas han sido demolidas; y concretando sobre las dos que citas, Soto de Ribera y Aboño, debo matizar lo siguiente: la de Soto de Ribera ha dejado de quemar carbón, a pesar de la reciente inversión de 250 millones de euros en medidas para depurar los vertidos contaminantes; e incluso ha bajado la producción del ciclo combinado de Soto de R. Precisamente estos días se habla de la puesta en marcha de nuevo de la central de As Pontes en Galicia, que igualmente había sido clausurada. Con la de Aboño ocurre más de lo mismo, aunque había bajado la producción ahora se está planteando reactivarla de nuevo.
      Respecto a lo que dices sobre el carbón asturiano, si bien es cierto que necesitaba ser subvencionado para la producción energética, deberías tener en cuenta varias circunstancias actuales:
      1º.- La subida del precio de la tonelada ha sido espectacular en los últimos tiempos.
      2º.- La energía fotovoltaica y eólica necesitan igualmente ser subvencionadas para su producción, por falta rentabilidad; en caso contrario, no se consigue amortizar la inversión en el corto plazo de vida que tienen.
      3º.- Las únicas energías rentables económicamente de España, son la hidráulica y la nuclear; pero las dos están en la picota, de los “genios” que nos gobiernan.
      4º.- El carbón es casi la única fuente energética que tiene España, con las infraestructuras montadas y personal experimentado que, al menos, se debería conservar como reserva estratégica para los tiempos duros, como los que ahora sufrimos.
      5º.- La desorbitada subida del precio de la luz, la ha motivado la política energética de auténticos majaderos, que se han cargado el poco rentable y cada vez menos contaminante, sistema utilizado hasta ahora, por ensoñaciones de colorines, verde para más señas, basadas falsos planteamientos económicos y físicos.
      Muchas gracias y un cordial saludo.
      Casimiro

      • Juan Antonio dice:

        El agradecimiento es mutuo. Me gustaría aclararle la situación energética tomando una botella de sidra, pero ante la imposibilidad voy a tratar de ser breve y desmontar esos mitos.
        Marruecos lleva toda la vida importando energía de España, excepto un año.
        Francia tiene un problemón energético que le hace exportar energía barata e importar cuando es cara, principalmente a Alemania y España.
        Soto de Ribera está funcionando a plena carga desde septiembre y en la inversión en Desnitrificación invirtió 40 millones y no 250.
        Aboño no dejó de funcionar en ningún momento, porque funciona por restricciones de red y quema gas de horno alto de Arcelor.
        As Pontes no ha sido clausurada, ya que si no, tendría que haber solicitado todas las licencias de operación de nuevo.
        La energía fotovoltaica y la eólica implantada en los últimos años, lo ha hecho a través de subastas, esto es dan un precio fijo por MWh generado, o sea que no solo no recibe subvenciones, si no que es la energía más barata del sistema ya que no entra en el Pool.
        La nuclear, una vez que se agote su vida útil será historia, porque con los costes que tiene, no hay accionista que invierta un euro en ellas. Solo se sostienen por empresas estatales como en Francia o China.
        El carbón no es una fuente española, ya que el que se quema proviene de Colombia, Sudafrica o Rusia, al igual que el gas de Argelia.
        Un saludo,

  2. Casimiro dice:

    Por ser breve y no convertír el debate en algo interminable, me limitaré a hacer referencia a un par de detalles:
    Primero. Basta leer o escuchar a los medios de comunicación para comprobar lo que digo, haciendo abstracción, claro, de lo que dicen los políticos.
    Segundo. Tu mismo confirmas algunas de mis afirmaciones, lo mismo que algunas de tus contradiciones.
    Gracias por la cordialidad.

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