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Una senda para recordar a Villabella

El médico rural da nombre a un paseo arreglado por los vecinos que discurre entre Borondes y Vega de Peridiello, en un entorno de gran belleza e interés arqueológico

Una de las inscripciones en piedra realizadas por Nando Borondes

F. Romero/ Gráu

El concejo de Grado tiene muchos rincones de gran belleza desconocidos para el gran público. Uno de ellos es la senda Villabella que discurre entre Borondes y desemboca en Vega de Peridiello. Se trata de un sendero ancho, cuidado y que sigue un trazado recto paralelo al río Sama. Fue reabierto hace 4 años por los vecinos, con ayuda del Ayuntamiento, que aportó la zahorra y lleva a cabo el mantenimiento. Hasta entonces, su mal estado y la maleza lo hacían intransitable.

Precisamente lleva el nombre de Fernando Díaz Villabella, médico nacido en La Ochava, Borondes, porque recorría este camino a caballo para visitar a sus pacientes de Bayo, y pueblos cercanos.

Su peculiaridad es que es un tramo llano y de fácil recorrido, que no llega a un kilómetro y que permite contemplar un paisaje de suaves colinas y verdes praderías. El camino, además, tiene una indicación en su inicio con una inscripción en piedra realizada con esmero y cuidado por Nando Borondes, un vecino con talento para el grabado en piedra. En la misma se ha colocado un código QR en el que se puede obtener toda la información sobre la senda, así como sobre la biografía del médico que le da nombre. La senda Villabella arranca de La Mortera de Borondes y es prácticamente llana salvo al llegar a la zona llamada Socastro donde se sube una pequeña cuesta, desembocando junto al camino asfaltado de Vega de Peridiello, junto a la ermita Santa Apolonia. Desde este punto se puede ir hasta el pueblo de Bayo, Somines, Báscones o regresar por la misma senda. También se puede hacer una visita al castro de San Julián, ya en las inmediaciones de Belandres. Este yacimiento arqueológico de origen medieval fue reconocido en 1957 por José Manuel González y posteriormente por Rogelio Estrada García durante la realización de la Carta Arqueológica del concejo. En la misma loma se encuentra la capilla de San Julián. De pequeñas dimensiones y carácter popular, seguramente pertenece al grupo de capillas que en la Edad Media se construían sobre los castros para sacralizar el lugar y transformar las tradiciones paganas en cristianas.

Fernando Díaz Villabella nació en 1882 en La Ochava de Borondes. Ejerció como médico rural en Bayo y posteriormente ocupó la plaza en Grado. Muy querido por sus pacientes y por sus vecinos dejó un recuerdo indeleble en las mentes de sus paisanos.

Su popularidad le viene porque en la época en la que le tocó desarrollar su profesión, a principios del siglo XX, había mucha pobreza y se cuenta que en muchas de sus visitas a enfermos pobres se negaba a cobrarles por su trabajo.

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