Redacción/ Trubia
Tres semanas después los vecinos de Villarín pueden volver a incorporarse a la AS-228 sin cruzar los dedos: hoy ha vuelto a colocarse el espejo circular que permite cierta visibilidad en uno de los cruces más peligrosos de todo el trazado de la vía. Los vecinos habían denunciado que se jugaban cada día la vida, ya que tenían que incorporarse a la carretera, principal acceso a Trubia y a los concejos de Santo Adriano, Proaza y Teverga, sin tener visibilidad alguna sobre los vehículos procedentes de la dirección de Oviedo, en una carretera con muchísimo tráfico pesado. Finalmente el cruce, encajonado entre los muros de la fábrica de armas, vuelve a tener desde hoy el espejo.
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