[El Mirador]
Me encuentro con Juanín de la Torre, de Teverga, y hablando de una de sus pasiones, los teitos, me comenta que muchos se están cayendo y casi nadie se anima a pedir ayudas públicas, porque entre el papeleo piden factura de (agárrense al sillón) la escoba que se usa para teitar. Pedirle factura a las hierbas del campo es un ejemplo de libro de lo que se ha dado en llamar “burrocracia”, una palabra inventada por el sabio pueblo, que vendría a ser el gobierno de los burros, y que define a la perfección a aquel funcionario público que se aferra a la letra de la ley, la aplica con rigidez y al que la realidad le trae al pairo. Otro ejemplo sería el del Plan General de Grado, una ayuda regional por la que el concejo lleva años esperando y que cuando se aprueba, lo hace en agosto y con un plazo para acabar el contrato de diciembre. Para cumplir habría que saltarse toda la legislación urbanística a la torera. En fin.
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