Redacción / Grau
El esqueleto de Tola, la hembra de oso pardo fallecida en 2018, ya forma parte de la exposición de la Casa del Oso en Proaza. El técnico de laboratorio José Antonio Pis ha llevado a cabo un minucioso trabajo de reconstrucción y acondicionamiento de los restos óseos, que ahora forman parte del recorrido expositivo en la sede de la Fundación Oso de Asturias (FOA). El esqueleto está dispuesto a cuatro patas, simulando la postura natural de la osa al caminar. En él se pueden observar los problemas óseos comunes en animales de avanzada edad, máxime cuando esta aumenta en los ejemplares que viven en semi cautividad y con alto peso, como es este caso. Tola, junto con su hermana Paca, fue un icono de la conservación del oso en la cordillera Cantábrica. Ambas fueron recuperadas de los furtivos en Cangas del Narcea, en 1989. La imposibilidad de garantizar la supervivencia de las osas en el medio natural propició el acondicionamiento de los cercados oseros de Santo Adriano, en 1996. Fue en 1999 cuando ambos ejemplares pasaron a estar bajo los cuidados de la Fundación Oso de Asturias.
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