El autor
La temporada de los crop circles, o círculos en las cosechas, está siendo muy intensa en Inglaterra en el mes de julio de 2026. Hasta el día 21 se han contabilizado once casos en el sur de Inglaterra, especialmente en los condados de Wiltshire y Oxfordshire, que siguen siendo el principal foco mundial de este fenómeno tan misterioso y atractivo.
Un crop circle es un patrón geométrico que aparece en un campo de cultivo disponiendo las plantas dobladas de forma ordenada. Sus características principales son las de aparecer sobre cultivos en crecimiento, como un único círculo o plantearse con diseños muy complejos como fractales, espirales o geometrías muy elaboradas y con tamaños variables, desde unos pocos metros hasta más de doscientos. No siempre son círculos, sino que las figuras pueden adoptar otras formas, no obstante reciben siempre el mismo nombre de círculos en las cosechas para identificarlos. Si bien comienzan a extenderse en Inglaterra en las décadas de los setenta y ochenta del pasado siglo, existen un par de antecedentes históricos que pudieran referir a ellos. Uno es el caso de 1678 denominado The Mowing Devil, y otro en 1880, la carta en la revista científica Nature que podría tratarse del primer informe que describe círculos en las cosechas con patrones como los actuales.
Como dato importante a tener en cuenta, es que en el condado de Wiltshire se encuentran los monumentos de Stonehenge y Avebury, pero uno de los aspectos que personalmente me llama la atención es que la mayor presencia de crop circles se encuentra alrededor de lugares como Avebury, Milk Hill, Alton Barnes, Marlborough Downs o Salisbury Plain, donde existe una de las mayores concentraciones de instalaciones militares del Reino Unido. Entre las más importantes están por ejemplo Salisbury Plain Training Area (SPTA) del que se dice es el mayor campo de maniobras del ejército británico, donde se realizan maniobras con artillería, aeronaves, etc.
Muchos de los crop circles aparecen relativamente cerca de instalaciones militares que permanecen muy vigiladas día y noche y pese a ello los círculos en las cosechas siguen apareciendo sin que se encuentre una explicación definitiva a su naturaleza ni se detecte la presencia de nadie en los campos cuando se crean. No estoy planteando una correlación o causalidad en la existencia de bases militares para que esto ocurra, pudiera ser una coincidencia geográfica ya que Wiltshire es una región muy extensa con abundantes campos de cereal. Además, el ejército lleva más de un siglo utilizando la zona como campo de maniobras y bases estables. En todo caso es un tema interesante precisamente porque reúne varios elementos en una misma zona: riqueza arqueológica con lugares como Stonehenge y Avebury, extensas superficies de cultivo y suelos favorables, importante presencia militar y la mayor concentración mundial de crop circles. Esta combinación puede dar lugar a muchas hipótesis. La hipótesis extraterrestre es una de ellas, la más atractiva obviamente, ya que en su momento por la tecnología empleada y que aparecían de la noche a la mañana sin que aparentemente hubiese actividad humana en los campos, centraba el foco en esta posibilidad.
Pero para tratar de arrojar luz sobre ello se plantearon algunas técnicas experimentales como el uso de tablones de madera con cuerdas para doblar las plantas sin romperlas, pisándolas o aplastándolas, y el empleo de cintas métricas, estacas y cuerdas para trazar las figuras. Más recientemente los GPS, drones para controlar la traza desde el aire, software de diseño vectorial para la planificación o la comunicación por emisoras de radio entre los integrantes de un equipo mientras se lleva a cabo, pueden hacer que algunas de las figuras grandes puedan completarse en varias horas durante la noche. Eso es lo que algunos plantean, pero dudo que figuras tan complejas puedan hacerse de noche manualmente sin ser detectado, sin que nadie haya sido testigo y en campos de cultivo que sufren un daño por ello y las consiguientes molestias para el propietario. A esto hoy se puede sumar la robótica, ya que pudiera haberse desarrollado un pequeño robot que plegase los tallos de las plantas, como el cortacésped que siega el jardín. Me inclinaría más por esta tecnología siempre y cuando estos aparatos eléctricos hoy son muy silenciosos y fáciles de transportar y programar sobre el terreno.
La temporada de 2026 parece seguir la tendencia de años anteriores ya que se produce en las mismas zonas agrícolas durante la temporada del trigo junio-julio. Aparecen diseños muy elaborados, pero sin grandes cambios respecto de temporadas anteriores. En España son muy escasos. Los casos más conocidos se producen en 2008 y serían los de Vacarisses (Barcelona), donde apareció una formación geométrica en un campo de cereal; Cobeña (Madrid); Málaga y en las proximidades de Bilbao. En comparación con Inglaterra se puede decir que aquí el fenómeno es prácticamente inexistente. En Wiltshire pueden aparecer decenas de formaciones en una sola temporada, mientras en España son casos aislados por el momento. En Inglaterra existe una tradición de varias décadas relacionada con estos crop circles, lo que atrae a muchos curiosos y existe un turismo específico dedicado a visitarlos. Una de las explicaciones puede ser esta ya que es posible que ese negocio turístico pueda costear los daños que se practican en las superficies de cultivo donde ya no es posible acceder si no es desde el aire. Hay lugares en Internet como Temporary Temples que se dedican a recoger sistemáticamente toda la información sobre el fenómeno. Ahí se puede ver la maravilla y diversidad de patrones que se vienen realizando y que genera mucha expectativa e ingente volumen de datos tanto gráficos como literarios con información que los describen y analizan en profundidad. Un esfuerzo en recursos y tiempo que ha de conllevar algún profundo interés o especulación asociada. Como curiosidad la banda británica Led Zeppelin empleó uno de estos círculos en las cosechas en su álbum Remasters de 1990. Aunque la hipótesis extraterrestre que emplease una tecnología muy avanzada para poder realizar estos patrones en la oscuridad, mediante esferas de energía, en mi opinión va quedando desplazada, debido a que la robótica hoy podría realizar esos diseños, el hecho aún dará mucho que hablar y será curioso analizar las réplicas que de todo ello puedan surgir quizás aquí mismo en Asturias cuando se piense en rentabilizar la aparición de los crop circles en los campos de cultivo. Por otro lado, es una idea menos atractiva que la de una posible comunicación extraterrestre con códigos maravillosos que emplean el land art para hacerse visibles desde una determinada altura. Las versiones idealizadas y románticas del fenómeno, aquello que cae del lado del misterio, son más hermosas que las explicaciones más racionales y escépticas. No obstante, para el análisis cultural ambas son imprescindibles.
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