A esta hora, casi cerca de la medianoche, mi cabeza no puede dejar de tener presente a Marisa, nuestra Marisa, la de la librería. Pienso y pienso lo mal que lo estará pasando con todo lo que se le ha venido encima. ¿El porqué? Tan solo tener buena intención y querer mejorar la presencia de las tallas de la Iglesia del pueblo, estas de las que ahora todo el mundo habla pero de las que nadie se acordó antes. Esas que los vecinos han visto durante años en su estado lamentable. Esas que ahora merecen un expediente por parte de la Consejeria de Educación y Cultura. Esas que, como tantas otras, se pudren en las esquinas de las diferentes iglesias y capillas por todo el Principado… Esas que casualmente hasta el momento no habían sido dignas de un informe por parte de la Dirección de Patrimonio. Y mientras estos informes y expedientes llegan, otras tantas seguirán su camino hacía el olvido.
Sí, señores: es fácil culpabilizar al más débil, aquel que con todo su esfuerzo, ganas y buena intención intenta recuperar estas imágenes, quizá no como lo hubiera hecho un gran restaurador, pero si lo suficiente como para mejorar su presencia en la iglesia y de eso precisamente se trataba: de mejorar en la medida de las posibilidades la presencia de estas imágenes y capillas abandonadas en la Asturias rural.
Marisa, sin quererlo, se ha convertido en el punto de mira de comentarios, insultos risas y juicios. Tanto ella como el párroco de la localidad, Arturo. Pero algo si ha quedado en mi cabeza y en mi retina: el apoyo y el cariño que los vecinos le tienen a Marisa. A raíz de una publicación en la página personal en Facebook de Luis Laria mostrándole este apoyo, muchas son las personas que han querido apoyar a Marisa y muchos son los vecinos que han querido compartir esta publicación, uniendose a esta cadena de apoyo. Y es que en este caso Marisa no será experta en arte ni en restauración, pero sí es experta en tener buenas intenciones.
Dejémonos de enjuiciar y hacer más difícil esta situación a la persona que lo está sufriendo y pongamos soluciones. Soluciones para que los vecinos, por su cuenta y riesgo, no se vean en la necesidad de intentar salvaguardar y conservar aquello que lentamente están viendo caer en el olvido.
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Certeras palabras: "... nadie se acordó antes". Nadie conocía esa talla, nadie se ocupó de ella. Los que ahora abren expedientes no se preocuparon de cuidarla o de darla a conocer, pero eso si, no ahorran a la hora de reprochar. Estarán frotándose las manos con lo que van a sacar por multas a costa de la desdichada figura.
Totalmente de acuerdo con que la administración solo se acuerda del Patrimonio a la hora de poner multas, pero por otro lado es un peligro que ese patrimonio quede indefenso ante personas que con buena voluntad pero total ignorancia cometen estos desaguisados. Me da pena la buena señora ante la que se le viene encima pero en casos así es mejor que las imágenes sigan en mal estado que restaurarlas sin tener conocimientos y convertirlas en "muñecos".