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Así era el bus de Grado a Salas hace cien años

Viajar en la línea que unía el concejo moscón y el salense en 1918 era una auténtica aventura, sobre todo para los asientos ubicados en el techo y que se llamaban «contra viento y marea»

Vehículo de ALSA parado delante de la famosa y ya desaparecida pensión La Cloya, en 1918. Foto de Celso Gómez Argüelles. Imagen coloreada cedida a Fredo Huerta por Toño Coriana

Por Alfredo G. HUERTA

Hay dos hechos referidos a la movilidad, acaecidos a principios del pasado siglo, de gran transcendencia para el concejo moscón: la invención de los vehículos autopropulsados y su posterior generalizado uso sustituyendo a los de tracción animal y la construcción del ferrocarril Vasco Asturiano, llegado a la villa en 1904. El Vasco, como popularmente se conocía este tren, originó gran actividad en torno a la estación, se abrieron establecimientos de hostelería, varias serrerías y se construyo La Cardosa, una fábrica de extractos curtientes que estaba ubicada en los terrenos que hoy ocupa el actual polígono industrial de Grao. Estas industrias dieron empleo a muchos habitantes de la zona. Asimismo, además de los originados por la propia actividad ferroviaria, se crearon gran número puestos de trabajo indirectos. Muchachos que, por estar alejada del centro del pueblo, realizaban transportes con sus carretillos a la estación o aquellas abnegadas trabajadoras, las “carretonas”, que iniciaban su jornada laboral de madrugada viajando a Oviedo en el “tren obrero”, acabándola a última hora de la tarde con el reparto en la villa de las mercancías traídas de la capital. En la segunda mitad del siglo XIX, con la construcción de las primeras carreteras por el occidente de Asturias, llegó el transporte en coches de caballos o diligencias. Por Grao, con origen en Oviedo, pasaban y tenían establecida parada dos de estas líneas de diligencias, ambas compartían el mismo itinerario por Salas hasta el alto de La Espina, desde este punto una, gestionada por la compañía  “Maurines”, se dirigía a Tineo finalizando en Cangas de Tineo-así denominado hasta 1927 que paso a llamarse Cangas del Narcea- y “Ferrocarrilana”, precursora del actual Alsa, con destino en Luarca. Ambos viajes, en condiciones normales, tenían una duración de nada menos que… ¡quince horas! Pocos años después entraron en funcionamiento los vehículos de vapor que redujeron el trayecto a “solo” ocho horas. El primer automóvil de viajeros que llegó el Grao fue en 1896. La imagen que ilustra este trabajo, obtenida en 1918 por el fotógrafo Celso Gómez Argüelles, es de un vehículo repleto de viajeros de la línea a Cangas del Narcea, se puede observar los asientos instalados en el techo y la incómoda y peligrosa escala que les daba acceso, por su ubicación se conocían popularmente como “asientos contra viento y marea”, aún tardarían años en quitarlos. Está aparcado delante de la famosa Fonda La Cloya, establecimiento de gran prestigio en toda Asturias. La importancia socio-económica de estos acontecimientos  para Grao es incuestionable. Facilitaron el intercambio comercial con el resto de Asturias aumentando la exportación de sus productos, entre los que destacan los de sus ricas vegas agrícolas de reconocida calidad. Esto potenció los mercados semanales de la villa con una creciente afluencia de público de toda la región. Este mercado fue paulatinamente adquiriendo un gran prestigio que se tradujo en un aumento de la cada día más demandada producción agraria mejorando, consecuentemente, el nivel de vida de los campesinos, el fortalecimiento del comercio local y, en definitiva, en más riqueza para toda la comarca. Así pues, la llegada del ferrocarril y del automóvil, a principios del pasado siglo, marcan dos hechos transcendentales en nuestra historia. Estos acaecimientos pasados, la situación geográfica del concejo en el centro de Asturias, la interrelación laboral, etc. y la mejora de las comunicaciones, especialmente con la construcción de la autovía a Oviedo, van a ser determinantes para la integración de Grao en la Área Metropolitana de Asturias.

Redacción

Ver comentarios

  • Que reportaje más guapo!Recuerdo con mucha pena cuando tiraron abajo el vasco de Oviedo!No tienen perdón!
    Gracias por llevarnos a esa época! La foto tampoco tiene desperdicio!

  • Yo viví en la calle General san jurjo via la mata diagonal al bar de villuir, esa fonda la cloya , donde quedaba?

  • Hola Jesús: La Cloya estaba en la carretera general, actualmente,la calle Eulogio Miranda. Después del palacete de indianos de los de Velázquez, El Capitolio.

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