Publicado el: 20 Abr 2021

San Andrés de Agüera, en peligro

Los vecinos reprochan al Arzobispado de Oviedo su abandono y temen que la entrada de agua por el tejado acabe arruinándola

Vecinas de Agüera, que reclaman la reparación de la iglesia

F. Romero / Belmonte de Miranda

La iglesia de San Andrés, en Agüera, es el templo parroquial de ocho pueblos de la zona. Bien conservada gracias al esfuerzo que hace años hicieron los vecinos y el Ayuntamiento (económico y de trabajo) éstos temen ahora que todo se venga abajo por una obra tan sencilla como retejar. Y es que desde hace tiempo las tejas se van soltando y cayendo al vacío y por los huecos que quedan va entrando el agua y deteriorando el interior. «Está llena de goteras y cada vez peor y el arzobispado no hace nada, es una vergüenza» claman a una voz María Regina Alonso, María Florentina Díaz y Josefa Álvarez, vecinas de Agüera. Explican que ya han pedido apoyo del ayuntamiento de Belmonte pero que les contestan que la propiedad es la Iglesia de Oviedo y que no pueden hacer nada. Hace tiempo -al menos 5 años- que en este templo no se ofician misas y el último cura dejó de pagar la luz, hasta el punto que la compañía eléctrica cortó el suministro. «El cura actual no viene por aquí para nada, no le tiene simpatía a este pueblo», aseguran. No entienden las vecinas que los folletos turísticos incluyan este templo como referencia para visitar y luego «nadie lo arregle». Empleados municipales ya han tenido que acudir en varias ocasiones a despejar las tejas más sueltas para evitar algún accidente. «Nosotros queremos mucho esta iglesia, aquí nos bautizamo, hicimos la comunión, enterramos a nuestros mayores, pero el arzobispado la ha abandonado. Menos mal que nosotros siempre la limpiamos y hacemos lo que podemos para mantenerla, pero claro, ahora con estas goteras si no se arregla da igual lo que hagamos», dicen. «Es una obra sencilla y no demasiado cara, se trata de retejar tan solo, porque tiene onduline bajo teja y la estructura de la techumbre está bien de cuando hicimos en el pueblo la obra», explican. El dinero para afrontar los gastos se obuvo gracias a un vecino que fue puerta por puerta recaudando. El templo no tiene ya actividad, salvo en las fiestas de San Fructuoso en agosto, día en el que sacan de procesión las reliquias del santo. El resto de las misas se hacen en la iglesia de Belmonte «y ¿porqué tenemos que ir a Belmonte si tenemos aquí nuestra iglesia?», se quejan las vecinas. La iglesia es cabeza de la parroquia que incluye los pueblos de Cigüedres, San Esteban, Quintanal, Villar y L’abedul, además de La Arena, Agüerina y Puente Llamoso. Y aunque «los viejos ya van muriendo y los jóvenes marcharon a la ciudad y hay poca gente, forma parte de nuestro patrimonio y es necesario conservarla». La situación la conoce ya el Arzobispado, pues los vecinos lo han transmitido a través del párroco «pero no vino ni una sola vez a interesarse».

Un templo del XVII en el que se bautizó el cardenal Cienfuegos

La iglesia de San Andrés de Agüera fue construida en el siglo XVII, bajo el auspicio de los señores de la zona, los Cienfuegos (de origen tevergano), cuyo escudo luce en su fachada. Es de fábrica gótico-barroca con llamativos retablos barrocos. En su interior hay dos sacófagos y el reliquiario con restos de San Fructuoso, protector de ladrones y criminales y que fueron traídos de Roma en el siglo XVII por el cardenal Cienfuegos, que nació en el palacio vecino de Agüerina y se bautizó en San Andrés. El viajero inglés Joseph Townsend pernoctó en la casa rectoral del pueblo en el siglo XVIII, hoy en total abandono, y visitó las reliquias de las que dijo «cerca de estos santos restos hallan los criminales protección y están seguros los que alcancen el pórtico antes de ser aprehendidos».

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