Publicado el: 05 Ene 2022

La sebe se come la ermita románica de San Julián de Belandres

El templo, con sus nueve siglos a cuestas y una decoración única del arco del triunfo, está cubierto de vegetación

El acceso a la capilla cubierto de maleza / B. C.

Beatriz Canitrot / Grado

En las inmediaciones de Belandres, núcleo rural perteneciente a la parroquia de Báscones, y situada en una loma en la que se ha catalogado un castro se encuentra la capilla de San Julián. De pequeñas dimensiones y carácter popular, seguramente pertenece al grupo de capillas que en la Edad Media se construían sobre los castros para sacralizar el lugar y transformar las tradiciones paganas en cristianas.

Madoz en su “Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de Asturias” relaciona esta ermita y este castro con la época de los Godos y el rey Pelayo. Si nos atenemos a su estilo arquitectónico, la capilla más bien parece corresponder con un románico popular y se podría datar entre los s. XII o XIII.

Estructuralmente la ermita, construida en mampostería enlucida con sillares en vanos y esquinales, está compuesta por un pequeño pórtico “in antis”, nave única rectangular cubierta a dos aguas y cabecera semicircular, más baja que la nave. A ambos lados del pórtico aparecen dos bancos corridos, de obra, que flanquean la puerta de acceso de medio punto con dovelaje marcado. Interiormente llama la atención el arco de triunfo, abierto en medio punto descansando sobre impostas y jambas lisas. Destaca la rosca en la que aparece decoración escultórica en relieve: un rostro tosco y una cruz florenzada en las contraclaves y una cruz potenzada en el intradós. El presbiterio, de pequeñas dimensiones, se cubre con bóveda de cañón. Recibe luz a través de un pequeño vano abierto en el lado derecho de la cabecera que presenta derrame interior y exterior. Fue incluida en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias como edificio inventariado el 22 de junio de 2020, con un área de protección que abarca una superficie de 833,40 m2 en torno a la ermita. Cabe mencionar que actualmente la capilla de San Julián de Belandres está totalmente cubierta por la maleza. Tras una reciente visita se ha observado que la estructura arquitectónica se encuentra en buen estado, sin peligro de derrumbe. Urge el adecentamiento del lugar puesto que la demora en la limpieza perimetral podría ocasionar daños estructurales con la consecuente ruina del edificio. Posteriormente sería aconsejable una intervención sencilla consistente en limpieza de sus muros y estudio de cubiertas por si fuera necesario un retejado de la misma.

 

Escultura del rostro humano / B. C.

 

El abandono del inmueble acarrearía una gran pérdida patrimonial para el concejo de Grado en particular y para Asturias en general. Entre las razones que podemos esgrimir para mantener la conservación de la misma señalaremos que se trata de un ejemplo de arquitectura románica popular con nueve siglos de antigüedad. Además presenta unas características propias que no se conocen en ninguna de las capillas del Concejo como es la peculiar decoración del arco de triunfo. Desgraciadamente carecemos de información documental que esclarezca la simbología de los relieves pero bien podría estar en relación con órdenes religiosas o con armas nobiliarias. Por último no debemos olvidar la información histórica que nos aporta su ubicación. El hecho de situarse sobre un castro nos habla no solo de la certeza de un asentamiento ancestral castreño, sino de la importancia que debió haber tenido el lugar a nivel de práctica de rituales paganos puesto que la iglesia aprovecha la atracción mágica del emplazamiento para construir una capilla y sacralizar el lugar.

 

Altar de la capilla / B. C.

Comentarios:
  1. […] días se hablaba en la prensa del estado que presentaba la ermita románica de Belandres. Se trata de un pequeño templo construido en el siglo XII pero que ha sufrido numerosos cambios, […]

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