Redacción/Grado
Pilar, una usuaria del centro intermunicipal de servicios sociales de Proaza, volvió esta semana a recordar los cuentos de su infancia, para contárselos a los más pequeños del concejo, los niños y niñas de la escuela infantil, que abrió sus puertas este curso. No sérá la única: gracias a la colaboración entre la dirección de la escuela y el programa Rompiendo Distancias, una vez al mes los usuarios del centro acudirán a contar cuentos a la escuela. Es una actividad que une a dos generaciones, los más pequeños y los más mayores, «y es muy enriquecedora para todos. Para nuestro alumnado porque pueden disfrutar de la atención y dedicación de las personas mayores. Para las personas mayores porque se contagian de la alegría y vitalidad de los más pequeños. Además, este tipo de experiencias les hace sentirse útiles». Los pequeños le hicieron un regalito a Pilar, una manualidad, para agradecerle la visita. Este año los encuentros se limitarán a cuentacuentos, por la pandemia, pero en cursos futuros podrían hacerse otro tipo de actividades.
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