Publicado el: 16 Mar 2018

La central eléctrica de Proaza deslumbra en Madrid

El museo de la Fundación ICO dedica a la obra industrial de Vaquero Palacios la muestra «La belleza de lo descomunal», hasta el 6 de mayo

Joaquín Vaquero Palacios, Central hidroeléctrica de Proaza (Asturias), 1964- 1968 FOTOGRAFÍA: LUIS ASÍN

Redacción/Grado

La central de Proaza se da a conocer en Madrid gracias a la exposición «Joaquín Vaquero Palacios. La belleza de lo descomunal», que puede verse en el museo de la Fundación ICO hasta el 6 de mayo. La muestra, que ha contado como comisario con el nieto del arquitecto, Joaquín Vaquero Ibáñez, hace un recorrido a través de 90 fotografías por cinco centrales eléctricas  realizadas por el artista, en solitario o en colaboración con su hijo Joaquín Vaquero Turcios, para Hidroeléctrica del Cantábrico (hoy parte del grupo EDP). Son las centrales eléctricas de Salime (1945-1955) –uno de los mejores ejemplos de arquitectura industrial española adscrita al Movimiento Moderno–, Miranda (1956-62), Proaza (1964-68), Aboño (1969-1980) y Tanes (1980).

«Murales, esculturas, mobiliario, diseño industrial –en solitario o con la colaboración de su hijo, Joaquín Vaquero Turcios, también arquitecto y artista– e incluso la arquitectura, convierten a Vaquero Palacios en un artista polifacético que fue capaz de transformar las enormes estructuras de estas centrales eléctricas en auténticas catedrales industriales del siglo XX», señala el catálogo de la exposición, que destaca que puede hacerse una lectura temporal, desde la obra más temprana, la de Salime, a la de plenitud artística, la de Proaza, donde el arquitecto, escultor y pintor se hizo cargo íntegramente del proyecto.

Joaquín Vaquero Palacios, integración artística en la Central hidroeléctrica de Proaza (Asturias), 1964- 1968. FOTOGRAFÍA: LUIS ASÍN

Según el catálogo expositivo, en la central de Proaza Vaquero «desarrolló la más completa y compleja actuación. Actuó desde el comienzo de las obras, haciéndose cargo de la totalidad del diseño, tanto del proyecto arquitectónico de la central como de los relieves escultóricos, las pinturas murales del interior, el mobiliario y las vidrieras», lo que da «como resultado, en su conjunto, una obra de arte total».

La muestra «tiene como objetivo fundamental sacar a la luz y descubrir uno de los patrimonios industriales más destacados y a la vez más desconocidos del panorama contemporáneo español».

El recorrido comienza con una introducción sobre el personaje y su entorno, tanto desde el punto de vista vital, familiar y creativo, como geográfico, a través de mapas que sitúan y localizan dentro del ámbito asturiano cada una de las centrales. La muestra está integrada por 90 fotografías de Luis Asín y un amplio trabajo audiovisual a cargo de Juan Vaquero, ambos realizados especialmente para este proyecto, junto con cuadros de Joaquín Vaquero Palacios, fotografías de época, planos originales, bocetos, maquetas, libros y diversos elementos de diseño industrial, entre otras obras, conforman esta exposición que pretende narrar una etapa muy concreta dentro de la vasta producción de Joaquín Vaquero Palacios, la correspondiente al periodo comprendido entre 1954 y 1980, años en los que desarrolla su estrecha colaboración con Hidroeléctrica del Cantábrico.

 

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